Beneficio-costo del Niño Costero

beneficio costo niño costero ingeniería

Siempre se ha dicho hasta la saciedad: «hay que prevenir antes que lamentar». Sin embargo, las autoridades que nos gobiernan en los diferentes niveles del Estado prestan muy poco oído al consejo.

El impacto económico post fenómeno “Niño Costero” nos debe dar nuevas lecciones que se convertirán, seguro, en lecciones no aprendidas, porque como se dice, pasada la tormenta nos olvidamos de todas las desgracias juntas.

¿Qué lecciones aprendidas tenemos de El Niño de los años 1997-1998? Solo el recuerdo de grandes extensiones agrícolas perdidas, infraestructura vial y de riego colapsada, con pérdidas de más de US$ 3,500 millones. Se debe tener en cuenta que este fenómeno, al igual que ahora, afectó principalmente a la región Piura. Sin embargo, dos décadas después es más agresivo porque fue afectada toda la costa norte, de Lima a Tumbes, pasando por Ancash, La Libertad, Lambayeque y Piura. Definitivamente, por el impacto económico, la región más afectada es Piura, y con ella sus principales cultivos de exportación como banano orgánico, limón y mango.

Se debe tener en cuenta que la gran macro región norte es la región agroexportadora por excelencia, la locomotora de la economía en esta parte del país, que a la fecha ha perdido más de 45,000 hectáreas de cultivos, equivalentes a casi la frontera agrícola de todo el proyecto Olmos o a un 70% de lo que comprende el proyecto Chavimochic.

¿Cuánto daño significará en cifras reales para la economía peruana este desastre, en lo referente a infraestructura vial, infraestructura de riego, horas hombre perdidas, viviendas destruidas y deterioro de la infraestructura urbana?  ¿Cómo se verán afectados los indicadores macroeconómicos? Se había estimado un crecimiento de 4.5% del PBI, pero con mucha dificultad podremos llegar al 3%, lo que traducido a valores monetarios significaría pérdidas que bordean los S/. 18,000 millones.

En los últimos diez años se habló mucho sobre la incorporación en los proyectos del análisis y gestión de riesgo ante el Cambio Climático como política de Estado, lo que supone identificar la vulnerabilidad y exposición al peligro de nuestra población y la mala localización de proyectos en las mismas cuencas y lechos de quebradas inactivas, los costos evitados y el beneficio-costo de incluir medidas de reducción de riesgos en la infraestructura de los proyectos. Sin embargo, a la fecha no hay quien diga acá no se puede colocar ni un solo alfiler o no se va a invertir un solo centavo luego de analizar los temas de vulnerabilidad, fragilidad y resiliencia. Subsiste una informalidad total en todos los que tienen la responsabilidad de tomar decisiones técnicas y políticas.

Se dice que todos los gobiernos regionales contaron con dinero suficiente para desarrollar infraestructura de protección como defensas ribereñas, protección de taludes, encauzamiento de quebradas; y estoy plenamente convencido que cada una de estas medidas de prevención le hubiese costado muchísimo menos a nuestro país que los 18,000 millones en pérdidas.

La reflexión es la siguiente: se necesita más acción y menos reacción respecto de la incorporación del análisis de riesgo en los proyectos de inversión pública y privados.

Hagamos que el beneficio-costo de los proyectos de inversión sea siempre el punto de quiebre para definir la viabilidad de los mismos, desde la perspectiva del análisis de riesgo en un contexto de cambio climático.

*Este post es una colaboración de Elmer Aguilar Briones, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Privada del Norte.

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas (No hay valoraciones aún)
Cargando...

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *