De vuelta a clases: nuestros retos como docentes

de vuelta a clases: nuestros retos como docentes

El País

Nuevos conocimientos revolotean en la mente y exigen pronta ejecución a fin de comprobar los resultados de nuestro adiestramiento. Míticas mezclas energizantes (café y Coca Cola) se preparan otra vez, se disponen menos reencuentros con Morfeo y nuevas lecturas engrosan la lista de pendientes al empezar un nuevo semestre académico.

Los jóvenes de esta nueva generación, denominada Z, exigen como estrategia de aprendizaje un método que ya en el mundo antiguo existía, pero que la propia ignorancia de la época censuraba. Se dice ahora que los chicos aprenden más con las estrategias lúdicas (neotenia) que con las clásicas.

Y ahora nos encontramos en el proceso de adaptar estos métodos lúdicos a las asignaturas de la especialidad. El posgrado que elegimos no nos adiestró para ello, queremos el libro de reclamaciones, pero será después de sustentar la tesis para evitar turbulencias.

La formalidad de la educación tradicional nos ha cercenado esa parte lúdica. Pero la luz de esperanza, que nos dice que no todo está perdido, aparece cada vez que vemos un meme de esos que literalmente te hacen revolcar de risa. Y para eso no importa la edad, la profesión, el género o cualquier otra condición social.

Y la pregunta insistente es: ¿y ahora cómo hago entretenida y lúdica la clase? Queremos que los estudiantes aprendan, pero aún mantenemos la dignidad y no queremos hacer clases rapeando para que luego viralicen el video. Queremos generarles curiosidad para crear nuevas formas de resolver problemas, pero no queremos ser parte de un ‘experimento social’ para que nos hagan bullying.

Y así pasan las horas previas al inicio de labores académicas, ideando la forma de motivar a nuestros estudiantes hacia la búsqueda del conocimiento y el encuentro con la creatividad e innovación para resolver problemas reales.

Mientras que algunos pupilos publican en las redes sociales que las vacaciones han sigo algo aburridas, nosotros vamos revisando nuestros materiales con la expectativa de que en este ciclo nos encontremos con esos estudiantes preguntones, de esos que te ponen contra las cuerdas y te obligan a una urgente actualización.

Las ansias por aprender de los chicos Z es una experiencia que no tiene precio. Porque así es el conocimiento: universal y destinado a compartirse. Y mientras más conocimiento vayamos adquiriendo, no se hacen más comprensibles las cosas, sino más misteriosas… y por eso seguimos explorando.

*Este post es una colaboración de María Elena Mamani Gómez, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

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1 respuesta

  1. Joao dice:

    Me encantó 🙂

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