Historias para contar, el reto de la escritura de guiones

historias para contar comunicaciones

El primer día de clases de un curso de narrativa, es común pedir a los estudiantes que cuenten una historia, algo que les haya sucedido o que hayan visto en el trayecto de su casa a la universidad. Y también es común que más de uno responda rápidamente: “¡No pasó nada!”. En este punto se les pide que se tranquilicen, respiren hondo y recuerden lo que vieron a través de la ventana del auto o el bus: dos conductores peleándose luego de chocar sus autos, policías discutiendo con taxistas mal estacionados, personas intentando cubrirse como pueden de una sorpresiva lluvia de verano, o un pasajero que sube al bus con una muleta. ¡Y se dan cuenta que vieron muchas cosas!

Donde hay un problema, hay una historia que contar. Y cualquiera puede hacerlo.

No se trata de crear historias. Se trata de contarlas. No hay nada que no haya sucedido ya en la realidad o en la imaginación de algún autor. Lo que marcará la diferencia será la manera como se narra lo sucedido, la forma como enganchamos al lector o espectador con nuestra historia, para que éste no dude en seguirla hasta el final. De ahí que, por ejemplo, las historias que cuentan las sagas de Star Wars o el Señor de los Anillos pueden resumirse en la eterna lucha del bien contra el mal, pero narradas de manera extraordinaria por sus autores.

¿Cómo contar una historia?

Syd Field fue un guionista norteamericano que publicó muchos libros sobre cómo escribir historias para cine y televisión. Para él, el punto de partida debe ser el tema (1), es decir, lo que yo quiero comunicar al lector o espectador, el objetivo de mi historia. El tema está vinculado íntimamente con el mensaje, que es lo que yo quiero transmitir al espectador. Un amor que vence a la muerte, la justicia que tarda pero llega, el bien que triunfa sobre el mal son buenos puntos de partida.

“Lo más difícil de escribir, es saber qué escribir”

Esta cita de Syd Field se refiere no solo a la obligación de todo autor de conocer bien la historia sino a todos sus elementos (personajes, escenarios y acciones). El gran aporte de Field fue la simplificación del proceso de estructurar historias. Basándose en Aristóteles creó “paradigmas”, es decir, modelos para construirlas con relativa facilidad. De los tres paradigmas establecidos por Syd Field, sin duda el más importante es el de la construcción de la estructura dramática.

La estructura dramática tiene tres partes: planteamiento, confrontación y final (2). En la primera, se brinda información básica para entender la historia: cómo es el lugar, quién y cómo es el personaje y lo que hace. Por ejemplo, nos enteramos que el personaje de la historia es un dentista que tiene muchos pacientes y que atiende en un consultorio muy bien equipado e iluminado. En la segunda parte (confrontación) aparece el problema, que es el corazón de la historia. Siguiendo con el ejemplo del dentista, vemos a un paciente con actitudes sospechosas que de pronto saca un arma de su bolsillo y asalta al dentista y a los demás pacientes. En la tercera parte (final) se resuelve la historia. Uno de los pacientes resulta ser un policía que también saca su arma del bolsillo y le dispara al delincuente. O podría ser al revés, el delincuente dispara primero y mata al policía. El final queda a decisión del autor. Sin embargo, no hay que olvidar que la historia debe estar basada en un tema y debe comunicar un mensaje claro al público, por lo cual el final deberá estar orientado a ello. Por increíble que parezca, muchas costosas producciones no siempre logran este objetivo.

Si bien es cierto, la estructura dramática no es la única que se puede utilizar para contar historias, es la más útil en el principio. La observación minuciosa del ambiente que nos rodea es el mejor inicio para aprender a contar buenas historias (3)

*Este post es Néstor Rivera Gutiérrez-Merino, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

(1) El tema suele confundirse con la idea, pero Syd Field lo pone claro en el capítulo 1 del Manual del guionista: “Y ése es el punto de partida: El tema. ¿Por dónde empieza el guionista? Por un tema y la estructura.” (Pág. 15)

(2) Las partes de la estructura dramática tienen diferentes nombres según los autores. En algunos casos se conocen como “exposición, conflicto y desenlace, o inicio, nudo y final”.

(3) Los libros de Syd Field, El libro del guion y El manual del guionista, son una excelente base teórica para escribir y contar historias.

 

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