Pautas para dar sentido a la misión y visión organizacional

Durante las últimas décadas el planeamiento estratégico es uno de los temas que ha cobrado vital importancia dentro de los programas de estudios en las escuelas de negocios. Dentro de dicho tópico, la misión y visión se han convertido en los enunciados de “moda”, infaltables en toda declaración de la compañía.

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Sin embargo, en la práctica basta con dar un paseo por los portales virtuales empresariales para observar que la mayoría de estas declaraciones organizacionales responden a un serio  desconocimiento de las bases teóricas. Esto conlleva a declarar una misión y visión incoherente, que carece de fundamentos, donde no hacemos más que soñar con imposibles, orientando los esfuerzos de nuestra organización a alcanzar metas desarticuladas, ofreciendo propuestas de valor que no se alinean a nuestra razón de ser.

Ciertamente la misión y visión constituyen la columna vertebral del planeamiento estratégico, ellas nos guiarán, nos indicarán hacia dónde y cómo es que llegaremos. Ellas soportarán la realización concreta de las estrategias.

Es por esto importante destacar ciertas condiciones básicas que deben cumplirse al momento de implementar estas poderosas herramientas de planificación, así como el marco en el cual se deben desarrollar para potenciar el impacto positivo en la gerencia de nuestra organización:

 “Para definir qué quiero ser en el futuro, es preciso saber quién soy el día de hoy”. La misión y visión debe nutrirse de un concienzudo análisis de la situación actual de mi compañía. Es necesario saber cuáles son mis competencias actuales, mercados en los que opero,  radio de actuación geográfica.

“El entorno impacta en mi organización”. También tenemos que realizar un profundo análisis de la industria en la cual operamos.

“¿Qué quiero ser?”. A esta pregunta responde la visión, algo concreto, definido en un horizonte de tiempo, desafiante pero no imposible. Es casi como elaborar un poema, debe transmitir la esencia de mi negocio, estimulando e impulsando al logro de la misma.

“¿Cómo lo haré?”. Responde con la misión. Debe contener la razón fundamental de ser del negocio, expresar con claridad qué necesidad fundamental satisface, cuál es mi valor agregado.

“No se diseñan para colgarse en una página web”. Todo el trabajo antes realizado no tendrá el impacto esperado de no ser conocido e interiorizado por toda la compañía. Sólo de esta manera misión y visión podrán convertirse en el potenciador del plan estratégico.

Posteriormente podremos continuar realizando los análisis externos e internos de nuestra organización, que nos permitirán desarrollar las estrategias que buscarán lograr el cumplimiento de nuestra visión mediante la misión enmarcado en los valores de la compañía.

A modo de conclusión podemos decir que redactar nuestra misión y visión de manera correcta es el primer y más importante paso a seguir dentro de un proceso de planeamiento estratégico.

Elaborar dichos enunciados de manera correcta no asegura el éxito de una empresa. Sin embargo, estaremos mucho más cerca que aquellas organizaciones que no los contengan.

*Este post es una colaboración de María del Pilar Miranda Guerra, docente de la carrera de Administración de la Universidad Privada del Norte.

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