¿Conoce los riesgos de su negocio?

negocios, contabilidad, administración del riesgo

Es importante que cada proyecto en el que nos embarcamos tenga una planificación estratégica y operativa, que nos permita definir su misión y visión, las estrategias a desarrollar y, sobre todo, las acciones que deben implementarse para cumplir con los objetivos trazados, evitando que los riesgos se conviertan en un obstáculo.

Sin embargo, las corporaciones innovadoras ahora están apuntando adicionalmente a un trabajo estratégico y operativo -administración del riesgo- con la finalidad de identificar, medir, tratar y monitorear los riesgos a los que se exponen y podrían afectar el cumplimiento de los objetivos estratégicos y operativos de la institución.

¿Sabe cuáles son los riesgos que podrían afectar la rentabilidad y operatividad de su negocio? ¿Considera importante para usted el poder identificar dichos riesgos? ¿Estaría dispuesto a implementar un sistema de administración de riesgos en su empresa, si este le permitiera controlar y tratar los riesgos que afectan a su negocio? Si las respuestas a estas interrogantes son afirmativas, entonces le comentaré como hacerlo.

Primero debemos identificar dos grandes grupos de riesgos: los externos y los internos.

Los primeros están referidos a eventos que no son controlables por la institución como el riesgo de mercado, político, legal, perdidas catastróficas, etc. Por otro lado, los riesgos internos pueden ser mejor controlados por las organizaciones, y entre ellos tenemos el riesgo de liquidez, crediticio, de procesos, humano, estratégico y de imagen y reputación, entre otros.

El primer paso a seguir es identificar los riesgos, considerando como guía los procesos que realizan las organizaciones, los mismos que deben estar alineados a los objetivos estratégicos y operativos, y, a su vez, a la misión y visión de la organización. La lógica es la siguiente: si identifico el riesgo del proceso o acción que está relacionada a un objetivo operativo y, al mismo tiempo, a un objetivo estratégico, entonces podré administrar el riesgo que pueda afectar el cumplimiento de mis planes.

El segundo paso es medir el riesgo según la probabilidad de su ocurrencia y el impacto que provoque en diversos factores como el humano, de servicio, financiero y de información.

El tercer paso es tratar el riesgo; es decir, debe tomarse la decisión de aceptarlo, mitigarlo o evitarlo. El último paso es el monitoreo; es decir, volver a identificar, medir, tratar y verificar la implementación de recomendaciones orientadas a reducir el riesgo.

*Este post es una colaboración de Erika Rouillon Fudrini, docente de la carrera de Contabilidad y Finanzas de la Universidad Privada del Norte.

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