¿Qué es la revolución industrial 4.0?

La cuarta revolución industrial está caracterizada por un internet mucho más omnipresente y por la inteligencia artificial.

Para entender qué es la revolución industrial 4.0 o industria 4.0 deberíamos regresar en el tiempo a fines del siglo 18, donde la producción tuvo un gran impulso, al ser esta mecanizada, usando equipos principalmente propulsados por máquinas a vapor. Las empresas de los sectores de transporte marítimo como terrestre, minería, textilería y agricultura se vieron beneficiados por este desarrollo tecnológico multiplicando varias veces su producción. A esta etapa se le considera la primera revolución industrial. 

La segunda revolución industrial se dio a fines del siglo 19 con el uso de la electricidad en campos como las comunicaciones y la creación de la producción en masa a través de la línea de ensamblaje, con su máximo representante Henry Ford. Aquí la productividad se incrementó considerablemente con la consecuencia baja de costos. Por ejemplo, un auto Ford podría costar hasta 3 veces menos y un trabajador de Ford podría ganar 2 veces más que su competencia; esto debido al cambio de la forma de trabajo.  

La tercera revolución industrial o también conocida como revolución científica y tecnológica tiene sus primeros inicios con los descubrimientos realizados en la Segunda Guerra Mundial, en donde se desarrollaron tecnologías en áreas como las telecomunicaciones, la energía nuclear, la computación y el espacio, teniendo como consecuencia más importante el uso de internet, que permitió masificar la información.  

Inicio de la cuarta revolución industrial 

Es a principios de la década del 2010 que se empieza a utilizar el concepto de industria 4.0 o cuarta revolución industrial, en la que se busca conseguir la denominada fábrica inteligente a través de la transformación digital de los procesos y del internet de las cosas 

Se busca que el proceso de manufactura sea más ágil, más eficiente, más flexible y predecible, automatizando los procesos con interacciones entre personas, máquinas y sistemas. 

La cuarta revolución industrial está caracterizada por un internet mucho más omnipresente; por equipos y sensores más potentes y por la inteligencia artificial. Menciono un internet mucho más omnipresente debido a que la industria 4.0 requiere de redes que permitan el intercambio de datos de una manera inmediata y con menor latencia (tiempo de respuesta a una petición por parte de un servidor). 

Esta inmediatez hace posible qué servicios como la geolocalización puedan ser usados en aplicaciones para que los automóviles inteligentes sean cada vez más accesibles a los usuarios. Es decir, autos que se estacionan por sí solos, ayudan a la conducción (por no decir que pueden conducir solos), interactúan con el tráfico, el clima, los peatones, las señales de tránsito, etc. 

Esto sólo se puede dar si es que la red que da soporte al intercambio de datos es una latencia menor a 0.1 milisegundos. Por eso, es importante mencionar que realmente la tecnología 5G es la que ha hecho posible la construcción de las fábricas inteligentes.  

El 5G es usado para redes móviles, pero también es la vía por donde las empresas conducen sus redes de datos, tal es así que en países desarrollados como Alemania el Estado separa espectros de banda no solamente para las compañías telefónicas sino también para empresas con el objetivo de que sobre ellas puedan desarrollar sus redes 5G de manera privada. 

Con respecto a los equipos y sensores más potentes, estos han sido impulsados por el internet de las cosas, en el que cualquier equipo o dispositivo puede tener capacidades de conexión y de intercambio de datos. Por ejemplo, aquellos refrigeradores que controlan la cantidad de alimentos en su interior o la sugerencia de compra de los artículos faltantes. 

Por último, la inteligencia artificial caracteriza a la industria 4.0 pues a través de esta tecnología las máquinas y equipos pueden realizar operaciones que antes eran imposibles para los primeros robots. 

Características de la revolución 4.0 

Una de las características más resaltantes de la revolución 4.0 es el uso de energías renovables como paneles solares, turbinas eólicas, energía hídrica y geotérmica, que son alternativas que las empresas tratan de usar para que sus equipos usen menos energía y sean más eficientes. 

Empresas como Lego se han reinventado como industria 4.0 y han logrado, en colaboración con retailers, centros de estudios y proveedores, “gamificar” la experiencia del cliente con sus productos tanto físicos como virtuales.  

En tanto, BMW ofrece personalizar sus pedidos de automóviles sin afectar el tiempo de entrega debido a la integración de su red de cadena de suministros. Por otro lado, Amazon es una empresa que usa la robótica para transportar sus pallets dentro de sus centros logísticos, obteniendo tasas de productividad de hasta 5 veces más que un trabajador humano promedio.  

Uno de los principales cuestionamientos que tiene la industria 4.0 es su efecto sobre el trabajo, sobre todo el que involucra a operarios. Efectivamente hay un impacto fuerte sobre la mano de obra (pero no necesariamente negativo), especialmente en procesos automatizados, pero también hay que reconocer que esto implica la creación de nuevas necesidades y por lo tanto nuevos puestos.  

Tal es así que la firma Deloitte, en su publicación Deloitte insights, indica que dentro de las nuevas realidades en el trabajo del futuro se encuentra la tecnología, talento y transformación, a la cual denomina realidad N° 4. En ella se indica que una empresa global planea reemplazar casi el 30% de su personal actual con robots y reasignar a sus empleados humanos en trabajos más complejos para no despedirlos. 

En conclusión, la industria 4.0 es un proceso histórico, de transformación económica y social, para lo cual debemos estar preparados como profesionales, potenciando nuestras capacidades de adaptación a fin de poder desarrollarnos con éxito en este entorno tan competitivo de la creación de bienes y servicios. Todo esto producto de la transformación digital de las fábricas del mañana. 

*Este artículo es una colaboración del director de la carrera de Ingeniería de la sede Los Olivos, Miguel Oruna. 

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