La autonomía como garantía de la toma de decisiones correctas

Nuestro rector Andrés Velarde expone en el siguiente artículo la importancia de formar profesionales autónomos orientados al bien.

La autonomía como garantía de la toma de decisiones correctas

Es natural que, en el proceso de crecimiento y maduración, las personas sean cada vez más autónomas. Siguiendo al Diccionario de la Real Academia, por autonomía se entiende “la potestad o condición de quien, en ciertas cosas, no depende de nadie”. En otras palabras, es la capacidad del individuo para hacer elecciones, tomar decisiones y asumir las consecuencias que se deriven de ellas. Convengamos antes de seguir que lo deseable es que dicha capacidad se oriente al bien en toda circunstancia.

Desde hace ya varias décadas, las instituciones educativas ponen especial acento en el desarrollo de la autonomía. Lo hacen con los niños desde los primeros años de escuela, y la tarea prosigue durante la primaria y secundaria. ¿Debería también la universidad considerar este aspecto como componente de sus actividades académicas? Creemos que sí.

En principio porque la autonomía, al igual que muchas otras cualidades humanas, es parte de un aprendizaje continuo y no culmina a una edad determinada. Y en segundo término porque si hay una etapa en que podemos apreciar lo que representa volvernos autónomos, esa etapa es precisamente la universitaria. El estudio, la gestión personal de la economía, los proyectos personales y profesionales, en fin, todas las decisiones que se toman durante este periodo suponen ya un ejercicio de autonomía.

Lo anterior tiene implicancias trascendentales, pues tal como sostiene el pedagogo español Juan Doncel, “el desarrollo de la autonomía personal representa la adquisición y maduración de las capacidades personales básicas, entre las que destacan el autoconcepto, la autoestima, la autopercepción, el autocontrol emocional, la empatía y la expresión adecuada de la contrariedad y los sentimientos”.

En UPN consideramos además que la autonomía es un rasgo de madurez en el que la formación profesional influye de manera determinante, y por ello es parte de nuestro modelo educativo orientado a preparar a nuestros estudiantes para el reto de cambiar su vida, la de su entorno y la del mundo. De esta manera, profesionales conscientes de su autonomía sabrán sopesar sus elecciones y decisiones, lo que en última instancia nos garantiza que sean las correctas.

Conoce más sobre nuestras políticas y acciones académicas en favor de la excelencia educativa ingresando al blog de Rectorado.

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