¿Cómo actuar en una nueva posición directiva?

liderazgo y nueva posición

Asumir una nueva posición directiva representa a menudo el ingreso a un mundo desconocido. ¿De qué manera entablar los primeros contactos con los colaboradores? ¿Cómo compartir un proyecto de trabajo? ¿Cómo saber qué esperan los trabajadores del nuevo líder?

Tales son algunas de las interrogantes que suelen estar en la mente quienes tienen la responsabilidad de dirigir un nuevo grupo humano, ante las cuales una premisa básica es realizar un análisis del nuevo entorno y determinar las acciones a seguir.

Presentamos en ese sentido un artículo de Guido Stein, profesor del IESE Business School publicado en la edición digital de la revista América Economía.

Cuando se llega a un nuevo puesto de trabajo, se produce un contraste inevitable entre lo que se creía o presuponía que uno se iba a encontrar, lo que se sabía con certeza y la realidad que efectivamente se ha de afrontar. Son múltiples y variados los factores que conviene tener en cuenta a la hora de trazar la ruta a seguir y cómo transitarla; entre ellos:

Diseñar un esquema para aprender lo que no se sabía y es vital, y para descartar lo que se creía saber y era falso. Se trata, en definitiva, de retar lo que uno cree que es evidente con datos que lo contradigan. Si se viene de fuera de la organización, conviene someter los prejuicios a la realidad; si se es de dentro, corresponde examinar si lo que uno se ha traído hasta ahí es lo que le va a orientar a partir de ahora o si hay que renovar y completar el repertorio de los resortes para actuar.

Determinar los pocos asuntos que son realmente vitales y apuntar hacia ellos con decisión. La novedad del aterrizaje ya introduce suficiente incertidumbre a todo el entorno, sin necesidad de actuaciones precipitadas o manifestaciones confusas que culpabilicen a una parte del equipo o que pongan a la organización en contra. Hay que estar atento a cómo metabolizan los demás los mensajes, sabiendo que las personas cambian de opinión más por observación que por argumentación.

Identificar qué talento se necesita y con qué personas se cuenta para ello. Lo que uno contrata son principalmente actitudes, pues el talento por sí solo no es suficiente para conseguir resultados. Cuanto antes se listen los retos relevantes y las personas que se encuentran como herencia, viendo cuáles de estas encajan con aquellos, antes se podrá tomar decisiones acerca del equipo, lo cual redundará en beneficio de todos, porque se reducirá la inquietud estéril y la rumorología contaminante.

Incorporar el hábito de pararse, cada cierto tiempo, a pensar si se está yendo por el camino correcto y ayudarse con el juicio de terceros. Las palabras de un nuevo directivo corren el riesgo de ser malentendidas y sus actos, malinterpretados, generando problemas de los que no se sea plenamente consciente y que puede no saberse calibrar. Hay que esforzarse por verse con otros ojos, si bien sólo tiene sentido pedir la opinión si se va a tener en cuenta.

Fuente:

http://mba.americaeconomia.com/blogs/iese/que-hacer-ante-una-nueva-responsabilidad-directiva/

 

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