Nutrición en pandemia: fortalecer nuestro sistema inmunológico como objetivo

Con ocasión del Día del Nutricionista (6 de agosto), en el siguiente artículo se explica la necesidad de que la nutrición, en el curso de la pandemia, se oriente fundamentalmente al consumo de alimentos que refuercen nuestro sistema inmunológico.

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Una nutrición balanceada supone un adecuado consumo de vitaminas, minerales y proteínas. (Foto: elconfidencialdigital.com)

A raíz de la pandemia de COVID-19, la población dirige una mirada atenta y alerta al estado de salud, un pilar del desarrollo de los países. La salud, que en su definición más amplia abarca el bienestar físico, mental y social, ha sido y es atacada severamente en cada parte de su definición. Las más vulnerables son personas con un sistema inmunitario disminuido debido a su edad, una enfermedad preexistente o condiciones de salud que las predisponen a cualquier enfermedad, como sobrepeso y obesidad. Esta realidad ha hecho más evidente la importancia y el impacto de la alimentación en el alcance de la salud. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), un mayor énfasis en la nutrición de la población podría salvar 3.7 millones de vidas para el 2025.

El cuerpo requiere de energía y nutrientes para su correcto funcionamiento y para fortalecer sobre todo el sistema inmunológico. Estos elementos los suministran los alimentos, y dicho aporte no debe ser mayor ni menor a las necesidades de las personas. Un exceso de consumo de alimentos y por consiguiente de energía afecta sobremanera al sistema inmunológico, incapacitándolo para combatir infecciones. Por otro lado, dicho sistema se altera cuando el aporte de alimentos es insuficiente.

Cada alimento cumple un rol especifico en el fortalecimiento de nuestro sistema inmunológico. Así, las proteínas que se obtienen de los productos cárnicos y lácteos forman las defensas de nuestro organismo. Las vitaminas y minerales permiten que estas defensas se activen de manera correcta, ya que la función antioxidante de los nutrientes protege a nuestras células de daños, infecciones y cáncer.

Estos potentes antioxidantes debemos incluirlos en la alimentación diaria. Consumir 5 veces al día verduras y frutas es ahora más que nunca primordial, asegurándonos que estos alimentos contengan antioxidantes en mayor cantidad. La mejor opción es que en cada plato de comida contemos por lo menos con 3 frutas o verduras de colores distintos, complementadas con otros alimentos fuentes de antioxidantes. Conozcamos dónde podemos encontrarlos.

Frutas y minerales: básicos para una buena nutrición

  • Vitamina A (betacaroteno). Es un potente antioxidante, beneficioso para mantener la salud ocular. La encontramos en frutas y verduras de color amarillo-anaranjado (zanahoria, aguaymanto, zapallo, papaya, camote, mango) y en verduras de hoja verde oscura (espinacas y acelgas).
  • Vitamina C. Reconocida ampliamente por protegernos de enfermedades, también ayuda a la formación de colágeno y reparación de tejidos. La encontramos en el camu camu, frutas cítricas (limón, naranja, mandarina, fresa) y en el brócoli, pimientos y kiwi.
  • Vitamina E. Brinda gran protección contra el daño celular y el envejecimiento. La encontramos en los aceites vegetales (oliva, soya, girasol), frutos secos (almendras, avellanas), palta, espinaca.
  • Hierro. Mineral que ayuda al transporte del oxígeno y es un gran antioxidante. Lo encontramos en vísceras como el hígado, sangrecita, bofe.
  • Zinc. Refuerza nuestro sistema inmunológico y contribuye al adecuado crecimiento y desarrollo de los niños. Se encuentra en las carnes rojas, pollo, pavo, mariscos, frutos secos, cereales integrales.

Si volvemos al concepto de salud, entenderemos que más allá de la ausencia de enfermedades es gozar de bienestar físico, social y mental. En este sentido, la práctica constante de actividad física permitirá alcanzar todos los niveles, aspecto que podemos fortalecer en nuestra vida en familia. Adquirir hábitos de vida y alimentación saludable es posible en todas las etapas de la vida. Solo necesitamos voluntad y compromiso, con uno mismo primero, y luego podremos trasmitirlo a nuestras familias y a nuestra comunidad.

*Este post es una colaboración de Patricia Chávez Agurto, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad Privada del Norte.

 

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