El drama de los grandes quemados: consecuencias del accidente en VES

Tras el accidente ocurrido en Villa El Salvador, muchas personas resultaron con quemaduras en más del 25% de la superficie corporal, lo que define su condición de grandes quemados y complica sus expectativas de recuperación.

El drama de los grandes quemados: consecuencias del accidente en VES

Pese al esfuerzo de los equipos humanos de salud, es probable que debido a la gravedad de las quemaduras el número de víctimas se incremente. (Publimetro)

Hace unos días fuimos testigos de uno de los mayores desastres por deflagración de gas ocurridos en nuestro país, con poco más de 40 grandes quemados que sobrevivieron al accidente inicial y colapsaron los servicios de emergencia de nuestros hospitales públicos.

Sin embargo, a medida que pasan los días nos vamos enterando que la cantidad de víctimas mortales se incrementa a pesar de los enormes esfuerzos del personal de salud y la solidaridad de los peruanos que acudieron masivamente a los bancos de sangre (más de 2,500 donantes voluntarios). ¿Cuándo decimos que un paciente es un gran quemado? ¿Cuál es la probabilidad real de sobrevivencia de estos pacientes?  ¿A qué se debe la elevada mortalidad?

En general, se define un gran quemado cuando la extensión de la quemadura es mayor al 25% del área de superficie corporal (ASC). Adicionalmente, también se consideran las quemaduras profundas (3er grado) que exceden el 10% del ASC, cuando las quemaduras comprometen la cara y/o el cuello, cuando hay evidencia de quemadura de la vía aérea por inhalación, cuando además de la quemadura hay una lesión traumática (fracturas) y/o cuando ocurren en personas que ya tenían otras enfermedades crónicas graves (diabetes, cirrosis, insuficiencia cardiaca, insuficiencia renal, cáncer).

El pronóstico de sobrevivencia de los grandes quemados está directamente relacionado a tres factores: i) extensión de la quemadura, ii) edad, y iii) presencia de lesión de la vía aérea (por inhalación de humo o quemadura). Si el paciente es mayor de 60 años (o menor de 10), tiene más del 40% del ASC quemada y lesión pulmonar que requiere intubación y uso de un respirador artificial en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), la tasa de mortalidad lamentablemente es mayor del 90%.

En las primeras horas posteriores al accidente ocurre un aumento sistémico de la permeabilidad capilar que origina una gran “fuga” de proteínas y líquidos desde el espacio intravascular hacia el intersticio, lo que ocasiona hipovolemia (disminución del volumen de sangre que circula por el cuerpo), shock y/o insuficiencia renal aguda; las principales causas de muerte en los primeros días.

Más adelante ocurre una inflamación generalizada por mediadores bioquímicos y hormonales que producen disfunción celular y alteran el funcionamiento de varios órganos (pulmones, corazón, hígado, riñones, sistema hematológico), lo que se conoce como disfunción orgánica múltiple (DOM), cuya elevada mortalidad está asociada al número de órganos comprometidos. Finalmente, entre los que sobreviven a estos acontecimientos iniciales aparecen infecciones graves (generalmente neumonía), ocasionadas por gérmenes resistentes a los antibióticos convencionales, que pueden llevar a la muerte por sepsis severa.

En conclusión, el pronóstico de sobrevivencia de los grandes quemados es bastante sombrío y el esfuerzo para lograr recuperarlos deberá multiplicarse. Nuestra solidaridad con todos los afectados.

Nota de los editores

El accidente de Villa El Salvador es en gran medida el resultado de la suma de informalidad, irresponsabilidad y falta de previsión: un camión que ya había presentado problemas transportando una sustancia altamente inflamable, vías mal diseñadas o en mal estado y pobladores que ante la contingencia no supieron cómo actuar. Aunque en este caso ya no es mucho lo que se puede hacer, tengamos en cuenta recomendaciones clave ante estas situaciones: 1) no encender ningún motor, dispositivo eléctrico ni activar interruptores de luz o tomacorrientes, 2) Evacuar o alejarse de los ambientes o zonas de riesgo, 3) Trapear el piso con abundante agua  (en el caso de fugas domésticas) o solicitar la presencia de bomberos para diluir el gas si se tratara de áreas públicas.

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