¿Necesitamos un médico para curar la salud pública nacional?

¿necesitamos un médico para curar la salud pública nacional?

andina

La designación del vicealmirante AP en situación de retiro Fernando D´Alessio como ministro de Salud ha causado suspicacia en el sector debido a que no es médico de profesión y no ha estado vinculado al sector salud durante su trayectoria profesional. Pero ¿realmente es una novedad que los titulares del Ministerio de Salud (MINSA) no sean médicos?

Desde su creación como “Ministerio de Salud Pública, Trabajo y Previsión Social”, el 5 de octubre de 1935, el MINSA ha tenido 63 ministros, de los cuales un tercio no han sido médicos. Quienes han tenido la oportunidad de visitar el Salón Verde del despacho ministerial se habrán sorprendido al verificar la presencia de un gran número de “uniformados” en la galería fotográfica de ex ministros. Efectivamente, 14 ministros de salud en diferentes momentos de nuestra historia (incluso fuera del periodo de los gobiernos de facto entre 1968 y 1980) han sido militares en actividad, incluyendo algunos médicos militares: Dr. Fortunato Quesada Larrea, C. Alm. AP. Roque Augusto Saldías Maninat, C. Alm. AP. Manuel R. Nieto, C. Alm. AP. Arturo Jiménez Pacheco, Dr. Alberto López Flores, Gral. San. GC. Dr. Luis N. Sáenz, Gral. San. EP. Dr. Víctor Solano, Mayor General (MAG) FAP. Eduardo Montero Rojas, MAG. FAP. Rolando Caro Constantini, MAG. FAP. Fernando Miró Quesada Bahamonde, MAG. FAP. Jorge Tamayo de la Flor, MAG. FAP. Humberto Campodónico Hoyos, MAG. FAP. Oscar Dávila Zumaeta y MAG. FAP. Eduardo Rivasplata Hurtado.

Incluso algunos de ellos tuvieron un protagonismo importante en la política de su tiempo. Tal es el caso del vicealmirante AP Roque Saldías, quien además de ministro de Salud fue ministro de Marina, ministro de Aviación, ministro de Hacienda y Comercio y presidente del Consejo de Ministros. Por otro lado, algunos médicos militares a pesar de no haber sido ministros de Salud tuvieron un destacado rol en la vida nacional.

Tal es el caso del MAG FAP Médico Armando Revoredo Iglesias, quien realizó el primer vuelo sin etapas Lima – Bogotá, Lima – Buenos Aires y el famoso raid de confraternidad sudamericano de 17.900 km que incluyó las ciudades de Quito, Bogotá, Caracas, Paramaribo, Belém do Pará, Fortaleza, Río de Janeiro, Asunción, Montevideo, Buenos Aires, Santiago de Chile y La Paz al mando de la escuadrilla “Los Zorros”, lo que en su momento fue considerado una hazaña.

En el gobierno de José Luis Bustamante y Rivero fue ministro de Aeronáutica, ministro de Relaciones Exteriores y presidente del Consejo de Ministros. Posteriormente formó parte de la directiva de la famosa Compañía de Aviación Faucett y fue presidente del Club Nacional. El aeropuerto de Cajamarca y la Base Aérea FAP del Callao (donde se encuentra el Grupo 8) llevan su nombre.

De otro lado, siete ministros han sido profesionales no médicos: Rafael Escardó, Constantino J Carvallo, Eduardo Watson Cisneros, Victor Paredes Guerra, Marino Costa Bauer y los economistas Hernán Garrido-Lecca y Midori De Habich Rospigliosi.  ¿Quiénes lo hicieron mejor? Puede ser una interesante pregunta de investigación para evaluar los resultados de gestión usando el método científico y los indicadores de evaluación correctos.

La destacada trayectoria académica y profesional de nuestro actual ministro no deja lugar a dudas respecto a sus competencias técnicas: Espada de Honor de su promoción, Doctor of Business Administration de la University of Phoenix (Estados Unidos), D.Eng., M.Sc., y B.Sc. Mechanical Engineering de la U.S. Naval Postgraduate School, M.Sc. in General Management de la Salve Regina University (EEUU), Bachiller en Ciencias Marítimas de la Escuela Naval del Perú. Graduado del Advanced Management Program en Harvard Business School. Diploma en Estudios Estratégicos, U.S. Naval War College (EEUU). Estudios de especialidad en Babson College, London Business School y Harvard Business School. Ha sido fundador y director durante 17 años de CENTRUM, la escuela de negocios más prestigiosa del Perú, fundada el año 2000 y Top 100 del mundo. Profesor de la Universidad de Miami, la Escuela de Alta Dirección y Administración (EADA) y del Instituto de Empresa (IE) en España y profesor honorario en la Maastricht School of Management (Holanda).

Ahora bien, ¿es necesario que los puestos de alta dirección en el sector salud sean ocupados por médicos? Esta es una pregunta para la que no tenemos una respuesta sustentada en evidencia empírica. Si bien es cierto la formación del médico le confiere una visión holística del sector y es un activo importante, no necesariamente le garantiza el éxito en la gestión de uno de los sectores más complejos en nuestro país.

En general, según los expertos y los estudios disponibles, mientras más cerca de la cúspide en la pirámide organizacional se encuentren los directivos, las habilidades técnicas pasan a un segundo plano y son menos importantes, mientras que las llamadas “habilidades directivas” se convierten en un factor clave del éxito. Pero ¿cuáles son estas competencias directivas esenciales? Según los expertos (Whetten & Cameron) las habilidades que caracterizan a los directivos más eficaces son de tres tipos: personales, interpersonales y grupales.

Las habilidades personales identificadas son el desarrollo del autoconocimiento, manejo del estrés y la solución analítica-creativa de problemas. Las habilidades interpersonales incluyen el manejo de conflictos (un componente crítico que caracteriza al sector salud en nuestro país), motivación de los subordinados, comunicación de apoyo y la capacidad de influir. Por último, las habilidades grupales incluyen el empoderamiento (delegación de autoridad), dirección hacia el cambio positivo y la conformación de equipos eficaces, este último fundamental para atraer y retener el talento técnico experimentado, más aún cuando no hemos tenido vinculación previa con el sector.

Como está escrito en Mateo 7: 17 “…todo buen árbol da buenos frutos, pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los conoceréis”.

A los gestores se les juzga por los resultados. Esperemos que esta designación sea el inicio de una nueva y esperanzadora etapa para la salud pública en nuestro país.

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