Aprendiendo de los desafíos

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Es poco probable que alguien se levante por la mañana deseando sinceramente tener un mal día. Todos deseamos vivir bien, felices. De ahí parte la intención positiva por lograr nuestros objetivos y de buscar las posibilidades para conseguirlos. Sin embargo, nuestros deseos y “sueños” se ven en peligro cuando permanecen únicamente en ese estadio y no se dirigen a otro nivel, a uno más concreto, construido sobre acciones que puedan orientar resultados. Esto se suma además a la experiencia de compartir los pequeños avances con otros, involucrándolos en nuestro crecimiento y haciéndolos partícipes de lo que venimos logrando. Te invito a que hagas lo siguiente:

Piensa en algo que de verdad quieres lograr e imagina que esto se encuentra en una recta trazada, acompañada de una escala especial, numerada del 1 al 10, donde 10 supone que se ha cumplido con total éxito y 1 todo lo contrario. ¿Dónde te encuentras actualmente respecto a ese objetivo? Suponiendo que te encuentras en un 4, ¿qué ha sido lo mejor que ha ocurrido para ubicarte ahí? ¿Qué hiciste tú para llegar a ese número? Esta serie de números nos permite ubicar nuestro avance y reconocer aquellas acciones que hemos venido realizando y las que queremos hacer.

Cuando te des la oportunidad de revisar lo que has venido haciendo hasta el momento, y aquello que tal vez dejaste de lado por enfocarte en “lo que falta”, podrás descubrir que existen muchas situaciones que resultaron muy útiles en algún momento y que ahora pueden continuar siendo de gran ayuda para ti. Convierte esta pequeña revisión de las “mejores cosas ocurridas” en una herramienta sencilla, atractiva y verdaderamente eficaz.

En esta misma ruta, existen también dos opciones a seguir: por una parte, proyectarte a ese futuro que tanto quieres respondiendo esta pregunta: ¿cómo notarás que has avanzado un punto más?, y por otro, la alternativa de continuar revisando y analizando las situaciones de mayor aprendizaje, rescatando lo que te resulta más útil para continuar ese proyecto que tanto anhelas.

Es oportuno, a veces, tomarnos un tiempo antes de dar ese gran paso. Es conveniente detenerte, observar a tu alrededor y escoger la opción que te haga sentir más seguro y confiado. El dar la oportunidad a las personas que te rodean de vivir y acompañar tus logros convirtiéndose en agentes de colaboración en lo que quieres conseguir también resulta muy alentador a la hora de enfrentar nuevos retos.

Pregúntate por la primera persona que se dará cuenta que estás un punto más en tu escala personal. ¿Cómo crees que reaccionará al darse cuenta de ese avance? ¿Cuál será la primera señal que él/ella/ellos notarán para saber que la(s) situación(es) en tu vida está(n) yendo cada vez mejor?

Al finalizar este ejercicio tendrás la oportunidad de encontrar posibilidades que antes parecían lejanas, casi imposibles y transportarlas a un plano realista, concreto y objetivo, que transforme tus ideas en acciones y el deseo en un compromiso real, verdadero.

*Este post es una colaboración de Ana Lucía Fernández Castillo, coordinadora de Orientación Psicológica de la Universidad Privada del Norte.

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