Enfermería y cuidado de pacientes pediátricos

Octubre del año 2012, servicio de Emergencia Pediátrica del Hospital de Essalud. Cielito, paciente de 6 años, me llama a su unidad y con unos  movimientos débiles me entrega una carta que en breves líneas dice: “hoy siento que toda mi fuerza se termina, señorita Ani creo no podremos pasar la Navidad juntas como te prometí, quería agradecerte por tanta sonrisa, por haberme colocado mis tratamientos con mucho cariño y por haberme calmado tantas veces mi dolor”.

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Ante ello me acerqué y logré abrazarla y me preguntaba en silencio: ¿cómo es posible que una niña de 6 años logre escribir esto? ¿Cómo puede saber una niña que el cáncer terminal la está matando y pronto se irá de nosotros? ¿Qué significa entonces el cuidado de un niño para nosotras las enfermeras, si estoy sintiendo que se me parte el corazón?

A esto responde Jean Watson: “El cuidado es el momento (el foco en el espacio y el tiempo) en que la enfermera y la otra persona viven juntos de tal modo que la ocasión para el cuidado humano es creada. Ambas personas, con sus campos únicos fenomenológicos y energéticos, tienen la posibilidad de venir juntos a una transacción humano a humano”. Para Watson, el campo fenomenal corresponde al marco de la persona o la totalidad de la experiencia humana consistente en sentimientos, sensaciones corporales, pensamientos, creencias espirituales, expectativas, consideraciones ambientales y sentido/significado de las percepciones de uno mismo, todas las cuales están basadas en la historia pasada, el presente, y el futuro imaginado de uno mismo.

No se trata de una simple meta para quien brinda el cuidado. Watson insiste en que “la enfermera, el dador de cuidado, también necesita estar al tanto de su propio conocimiento y auténtica presencia de estar en el momento de cuidado con su paciente”(1), explicando de esta manera que el cuidado de enfermería es un arte porque ponemos en juego nuestros sentimientos, humanismo y vocación.

Si analizamos el postulado de Florence Nightingale, madre de la enfermería moderna, podemos evidenciar que desde 1859 ella tenía una visión clara de la enfermería como arte del cuidado: “… la enfermería es un arte, y si se pretende que sea un arte, requiere una devoción tan exclusiva, una preparación tan dura, es como el trabajo de un pintor o de un escultor, pero ¿cómo puede compararse la tela muerta o el frío mármol con el tener que trabajar con el cuerpo vivo, el templo del espíritu de Dios? Es una de las bellas artes, casi diría, la más bella de las bellas artes…”(2)

Desde allí ha transcurrido más de un siglo, durante el cual varias enfermeras fueron esclareciendo la esencia y la razón de su profesión, mediante la elaboración de un marco conceptual, una teoría y una filosofía del cuidado, intentando precisar su propia área de investigación y práctica. Estas enfermeras, a menudo llamadas teoristas, han querido delimitar el campo de la disciplina de enfermería según su perspectiva única y sus propios procesos de reflexión e investigación. Las disciplinas profesionales tienen por objetivo desarrollar los conocimientos que servirán para definir y guiar la práctica.

La enfermería se ha desarrollado como ciencia y como profesión, pero todo cambio y toda consolidación debe ir respaldada por una teoría que le da sentido y metodología para plasmar nuestros cuidados en pacientes como Cielito. ¿Qué significa una persona para las enfermeras? Jean Watson considera a la persona como “un ser en el mundo, como una unidad de mente, cuerpo y espíritu, que experimenta y percibe y es sujeto del cuidado de enfermería”(3)

Comprendemos entonces que Cielito nos expresaba que nuestra enfermería es una profesión con bases científicas que posee arte y humanismo, dedicada al cuidado integral de la salud del individuo, familia y comunidad.

*Este post es una colaboración de Anika Remuzgo Artezano, docente de la carrera de Enfermería de la Universidad Privada del Norte.

Bibliografía

(1)http://encolombia.com/medicina/revistas-medicas/enfermeria/ve 104/trabajoslibres1/#sthash.MeUdJUWC.dpuf

(2)Nightingale F. Notas sobre enfermería: qué es y que no es. Salvat; 1990

(3)MarrinerTomey A., RaileAlligood M. Modelos y teorías de enfermería,  Madrid: Harcourt; 2011.

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