Consecuencias de la informalidad laboral y empresarial de las mipymes

Un análisis de las causas y consecuencias de las informalidad y de las posibles soluciones a este fenómeno distorsionador de la economía nacional.

El empleo informal concierne aproximadamente a tres de cada cuatro peruanos de la Población Económicamente Activa Ocupada. (Foto: GEC)

A lo largo de los años la informalidad laboral y empresarial han sido y es una preocupación persistente, sobre todo en las microempresas, pequeñas empresas y medianas empresas (mipymes), ya que representan un importante número en nuestro país.

Pero, ¿cómo surge esta informalidad? Se origina cuando los beneficios son menores a los costos que conlleva circunscribirse al marco legal y normativo (BCRP, 2015). Por lo tanto, ser informal supone estar al margen de las cargas tributarias y normas legales, así como también no contar con la protección y los servicios que el estado puede ofrecer. (Soto, 1989).

Fuente: Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) – Encuesta Nacional de Hogares

 

El empleo informal concierne aproximadamente a tres de cada cuatro peruanos de la Población Económicamente Activa Ocupada (población ocupada). El gráfico N°1 muestra que el porcentaje de la informalidad laboral ha ido disminuyendo, pasando de 77.1% en el 2010 al 72.6% en el 2019. En esa misma línea, en el año 2015 se registró un aumento de 0.4%, según informó la Sociedad Nacional de Industrias (SNI); asimismo, agregó que  la persistencia de la informalidad responde a diversas causas, como los inadecuados esquemas tributarios, la rigidez laboral, la sobrerregulación, la falta de institucionalidad, la ineficiencia del Estado y los altos costos de formalización.

Por otro lado, en el gráfico Nº 2 se puede observar el nivel de informalidad de los años 2017 y 2018 según el tamaño de la empresa, obteniendo como resultado que la informalidad ha crecido en mayor proporción en las unipersonales y en las microempresas.

La importancia de las mipymes no radica en sus niveles de productividad, ya que cada una de ellas posee un nivel de producción inferior a comparación de las grandes empresas. Sin embargo, su importancia radica en que son generadoras de empleo y autogestión.

 

¿Pero qué pasa si  las mipymes son informales y necesitan ampliar y diversificar su producción? Esta pregunta nos lleva a la primera consecuencia, que es el acceso limitado al crédito bancario, ya que muchas de ellas no cuentan con libros contables, debido a que no están registradas en SUNAT o no poseen un sustento que avale la continuidad del pago.

Es por ello que muchas empresas financieras, al no ver un sustento, no otorgan financiamiento, trayendo como consecuencia la disminución de la productividad.

De acuerdo a la información otorgada por INEI en el 2012, menos del 50% de las mipymes había solicitado préstamos en el sistema financiero regulado (INEI 2013:58), esto quiere decir que el otro 50% accedió a préstamos en entidades que no están regulados por la SBS.

Además, la informalidad laboral origina que un trabajador que labora en condiciones informales no pueda acceder a un crédito bancario, debido a que no puede sustentar un flujo sostenido de ingresos (situación que difiere a la que enfrenta un trabajador formal que aparece en la nómina de una empresa).

De acuerdo a la tabla Nº 1, sólo el 22.4%, 24.8% y 25.5% (en los años 2015, 2016 y 2017 respectivamente) de trabajadores que labora de manera informal pudieron acceder a un crédito bancario, en comparación a los formales.

Pertenecer al sector informal ocasiona una menor recaudación de impuestos por parte del Estado, ya que los individuos no reportan todos sus ingresos generados por sus empresas. Ello conlleva a que no se pueda invertir en el desarrollo de infraestructuras y servicios.

Por otro lado, según la información brindada por el Banco Central de Reserva del Perú (BCR), en el año 2014 la evasión tributaria habría sido aproximadamente S/ 3790 millones, monto que se le atribuye a empresas y clientes informales que tienen acceso al crédito bancario, y  que representó el 4.2% de los ingresos tributarios del Gobierno.

En la gráfica Nº 3 (ingresos recaudados en 4 periodos) observamos que en el segundo trimestre la variación ha sido negativa debido a que muchas empresas informales evaden tributos y esto afecta la economía.

                                                                                                                                                                                       Fuente: Sunat

Una tercera consecuencia de la informalidad es el efecto negativo en la distribución de los bienes y servicios públicos. Su impacto se ve reflejado en los salarios que están por debajo del mínimo vital (S/ 930), la pérdida de beneficios laborales (CTS, vacaciones y seguros) y el menor consumo per cápita.

En este contexto, se concluye que la informalidad laboral y empresarial en Lima afecta negativamente a la productividad y genera pérdidas de eficiencia social. Es por ello que se presentan posibles soluciones para reducir este problema, como la reducción de obligaciones tributarias, menos sobrecostos laborales, menos barreras burocráticas, mejoras tecnológicas y capacitaciones continuas.

 

*Este post es una colaboración de los estudiantes Paola Pacheco, Alondra Morales y Dayanne Minaya de la carrera de Economía y Negocios Internacionales. 

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