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Llegar a la entrevista es, en muchos casos, la parte más difícil del proceso de selección. Ya pasaste el filtro del CV, la empresa vio potencial en ti… y ahora todo se define en una conversación de 30 a 45 minutos.
Ahí es donde conocer las técnicas de entrevista marca la diferencia. No se trata de memorizar respuestas perfectas, sino de entender cómo piensan los reclutadores y qué buscan realmente detrás de cada pregunta.
La buena noticia es que, así como existen técnicas para entrevistar, también puedes usar esa misma lógica a tu favor para prepararte mejor y proyectar seguridad frente a cualquier reclutador.
En esta guía te explicamos qué son estas técnicas, para qué sirven, cuáles son las más usadas hoy en los procesos de selección y cómo puedes prepararte para cada una ¡Sigue leyendo!
Las técnicas de entrevista son los distintos métodos y enfoques que usan los reclutadores para estructurar una entrevista laboral, con el objetivo de evaluar de forma más objetiva las habilidades, competencias y experiencia de cada candidato.
Cada técnica responde a un propósito distinto: algunas buscan estandarizar el proceso para comparar candidatos bajo los mismos criterios, mientras que otras se enfocan en explorar a fondo cómo piensas, reaccionas o resuelves problemas en situaciones específicas.
Conocerlas no es exclusivo de los reclutadores. Como postulante, entender la lógica detrás de cada técnica te permite anticipar el tipo de preguntas que podrías recibir y preparar respuestas mucho más sólidas.
💡 Dato clave: la mayoría de los procesos de selección hoy combinan más de una técnica en la misma entrevista, por lo que conocer varias a la vez te da una ventaja real frente a otros postulantes.
Más allá de organizar la conversación, estas técnicas cumplen objetivos muy concretos dentro de un proceso de selección:
Para ti como postulante, esto se traduce en una ventaja clara: si sabes qué técnica se suele usar para el tipo de puesto al que postulas, puedes preparar ejemplos y respuestas mucho más alineadas a lo que realmente se está evaluando.
Independientemente de la técnica que se use, toda entrevista laboral comparte ciertas características básicas:
A continuación, te presentamos las técnicas de entrevista más usadas actualmente en procesos de selección, tanto en Perú como a nivel internacional.
En esta técnica, el reclutador utiliza un set fijo de preguntas, previamente definidas, que aplica en el mismo orden a todos los candidatos que postulan al puesto.
Su principal ventaja es la objetividad: al hacer exactamente las mismas preguntas a todos, es mucho más fácil comparar respuestas y tomar una decisión basada en criterios uniformes.
Si te encuentras frente a este tipo de entrevista, prepárate para responder con ejemplos concretos, ya que suele haber poco espacio para desviarte del tema original de cada pregunta.
Esta técnica combina lo mejor de dos mundos: parte de una guía de preguntas predefinidas, pero da libertad al reclutador para profundizar en algún punto específico según cómo se desarrolle la conversación.
Es una de las más usadas actualmente, porque permite mantener cierto orden sin perder la naturalidad de una conversación real, generando un ambiente algo más cómodo para el candidato.
Aquí el foco está en identificar competencias específicas que el puesto requiere, como liderazgo, trabajo en equipo, adaptabilidad o resolución de conflictos, a través de preguntas sobre experiencias reales del candidato.
Frases como «cuéntame de una vez en la que tuviste que resolver un conflicto en tu equipo» son típicas de esta técnica, ya que buscan evidencia concreta de cómo actuaste en el pasado.
La técnica STAR es una manera muy efectiva de estructurar tus respuestas frente a preguntas de competencias. Sus siglas representan los siguientes conceptos:
💡 Tip: practica 3 o 4 historias de tu experiencia (prácticas, trabajos, proyectos universitarios) usando esta estructura. Te servirán para responder distintas preguntas de competencias sin tener que improvisar en el momento.
A diferencia de la entrevista por competencias (que explora tu pasado), la entrevista situacional plantea escenarios hipotéticos y te pregunta cómo actuarías frente a ellos.
Preguntas como «¿qué harías si un cliente te reclama por un error que no cometiste?» buscan evaluar tu criterio, capacidad de reacción y forma de pensar frente a situaciones que aún no has vivido.
Esta técnica busca evaluar cómo reaccionas bajo presión, generando de forma intencional un ambiente incómodo: preguntas directas, silencios prolongados, interrupciones o incluso un tono más desafiante de lo habitual.
No busca incomodarte por incomodarte, sino observar tu nivel de control emocional y tu capacidad de mantener la calma en escenarios de alta exigencia, algo que se valora especialmente en puestos comerciales, de atención al cliente o de liderazgo.
Si te enfrentas a una de estas entrevistas, lo más importante es mantener la calma, tomarte unos segundos antes de responder y evitar ponerte a la defensiva frente a las preguntas más incisivas.

Además de la técnica usada para hacer las preguntas, las entrevistas también varían según cuántas personas participan en el proceso. Estos son los principales tipos de entrevista según ese criterio.
Es el formato más común: un reclutador (o el jefe directo del área) conversa contigo de manera personalizada, sin más candidatos ni evaluadores presentes.
Este formato suele permitir una conversación más profunda y cercana, ideal para explorar tu experiencia y motivaciones con mayor detalle.
En este formato, varios candidatos son evaluados en simultáneo, generalmente a través de una dinámica grupal o debate sobre un caso específico.
Aquí, más allá de tus respuestas individuales, los reclutadores observan cómo te comportas en equipo: si escuchas a los demás, si aportas ideas, si asumes un rol de liderazgo natural o si tiendes a imponer tu punto de vista.
En esta modalidad, un solo candidato es evaluado por varios entrevistadores al mismo tiempo, que suelen representar distintas áreas: Recursos Humanos, el jefe del puesto y, en algunos casos, un miembro del equipo con el que trabajarías directamente.
Su ventaja para la empresa es clara: permite recoger distintas perspectivas sobre un mismo candidato en una sola sesión, agilizando el proceso de decisión.
Las principales son: la entrevista estructurada, con preguntas fijas para todos los candidatos; la semiestructurada, que combina orden y flexibilidad; la entrevista por competencias, enfocada en experiencias pasadas; la técnica STAR, para estructurar respuestas; la situacional, con casos hipotéticos; y la entrevista de estrés, que evalúa tu reacción bajo presión.
Lo ideal es identificar qué técnica suele usarse para el puesto al que postulas y preparar ejemplos reales de tu experiencia usando la estructura STAR. Además, practicar en voz alta tus respuestas te ayuda a ganar fluidez y seguridad, reduciendo los nervios propios de cualquier proceso de selección.
En el mercado peruano, las técnicas más usadas son la entrevista semiestructurada y la entrevista por competencias, muchas veces combinadas con la técnica STAR para evaluar respuestas. Para puestos de atención al cliente, ventas o liderazgo, también es común encontrar entrevistas situacionales o, con menor frecuencia, entrevistas de estrés.
Prepararte para una entrevista con estas técnicas es clave, pero hay algo que juega a tu favor incluso antes de llegar a esa conversación: un CV que respalde lo que estás contando. En la Universidad Privada del Norte (UPN), tus carreras cuentan con certificaciones progresivas, que vas obteniendo a partir de la mitad de tu formación, mucho antes de egresar. Así, cuando llegues a esa entrevista, no solo sabrás cómo responder: también tendrás un currículum con certificaciones reales que respalden cada una de tus respuestas.
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