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El Fenómeno del Niño nos recuerda que existen condiciones de la naturaleza que no podemos controlar, pero frente a las cuales sí podemos prepararnos y actuar responsablemente. Las advertencias y pronósticos de organismos como el SENAMHI, así como las recomendaciones permanentes del INDECI, nos permiten anticiparnos a escenarios asociados a lluvias intensas, huaicos, deslizamientos, inundaciones, interrupción de vías y otras situaciones que pueden afectar nuestras actividades cotidianas y laborales.
Desde la perspectiva de la Seguridad y Salud Ocupacional, el desafío no termina cuando identificamos estos peligros. Por el contrario, comienza allí.
Durante un evento climático de esta naturaleza, muchas de las condiciones habituales de nuestro entorno pueden cambiar rápidamente. Una vía que normalmente utilizamos para desplazarnos puede quedar inundada o bloqueada; una superficie estable puede convertirse en resbaladiza; una ladera aparentemente segura puede presentar riesgo de desprendimiento; una instalación eléctrica puede quedar expuesta a humedad o agua; y una ruta de evacuación que ayer era segura puede dejar de serlo.
En otras palabras, el entorno puede cambiar, y con él cambia nuestro nivel de riesgo.
En este contexto, resulta especialmente pertinente una reflexión del ingeniero de seguridad Tomislav Marinovic:
La frase adquiere especial relevancia frente a un escenario como el que puede generar el Fenómeno El Niño. Las condiciones inseguras pueden aparecer como consecuencia de las lluvias, inundaciones, huaicos, deslizamientos o daños en la infraestructura; sin embargo, el riesgo puede incrementarse aún más cuando las personas mantienen comportamientos propios de condiciones normales frente a un entorno que ya ha cambiado.
Por ello, en estos escenarios adquiere especial importancia el comportamiento seguro de las personas. No basta con contar con procedimientos, señalización, equipos de protección o planes de emergencia si, frente a una condición inesperada, tomamos decisiones impulsivas o asumimos riesgos innecesarios.
INDECI, por ejemplo, recomienda prestar atención a las señales de peligro, evitar cruzar quebradas o zonas de impacto de huaicos y alejarse de áreas donde puedan producirse deslizamientos. Estas recomendaciones parecen sencillas, pero detrás de ellas existe un principio fundamental de seguridad: reconocer que una condición aparentemente cotidiana puede transformarse rápidamente en una condición de alto riesgo.
En el ámbito laboral, esto debería llevarnos a reforzar algunos comportamientos básicos: detener una actividad cuando las condiciones cambian, comunicar oportunamente los peligros identificados, respetar las restricciones de acceso, utilizar las rutas seguras establecidas, mantener una comunicación permanente y, sobre todo, evitar la normalización del riesgo.
Porque uno de los mayores peligros durante una emergencia es pensar: “siempre hemos pasado por aquí y nunca ocurrió nada”.
La seguridad no consiste únicamente en trabajar de manera segura cuando las condiciones son normales. La verdadera cultura de seguridad se pone a prueba cuando las condiciones cambian y debemos tomar decisiones diferentes a las habituales.
El Fenómeno del Niño no está bajo nuestro control. Las lluvias, los huaicos o los deslizamientos tampoco. Pero sí podemos controlar nuestras decisiones, nuestra preparación y nuestro comportamiento frente al peligro.
Por eso, mientras nos preparamos para escenarios climáticos que podrían generar condiciones adversas, también debemos reforzar un mensaje sencillo pero poderoso:
La prevención comienza mucho antes de que ocurra una emergencia. Y, muchas veces, la diferencia entre estar expuesto a un peligro y evitar un accidente depende simplemente de reconocer a tiempo que las condiciones ya no son las mismas.
En la Universidad Privada del Norte (UPN), desde la Facultad de Ingeniería y, en especial, desde la carrera de Ingeniería de Minas, asumimos también el compromiso de formar profesionales capaces de reconocer los peligros, evaluar los riesgos y tomar decisiones responsables frente a escenarios cambiantes. Por ello, brindamos a nuestros estudiantes los saberes esenciales en Seguridad y Salud Ocupacional, entendiendo que la seguridad no debe ser solamente un conocimiento técnico, sino parte fundamental de la formación y del comportamiento profesional del futuro ingeniero.
“No siempre podemos evitar el peligro, pero sí podemos evitar que se convierta en un accidente.”
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