Vínculos vitales: flora intestinal, salud emocional y alimentación

La serotonina, neurotransmisor al que debemos nuestra salud mental y bienestar, se produce en gran medida a partir de micoorganismos de la flora intestinal, los que a su vez están vinculados a una alimentación apropiada.

Vínculos vitales: flora intestinal, salud emocional y alimentación

El kéfir y otros alimentos fermentados son de gran ayuda para recomponer la flora intestinal. (ABC.es)

Muchos de nosotros hemos experimentado sensaciones anímicas muy desagradables cuando hemos pasado por un proceso diarreico. Por lo general nos sentimos muy débiles, desanimados y muy sensibles. Muchas personas no saben que estas sensaciones no solo se encuentran ligadas a este proceso, sino que también se relaciona a la pérdida de la flora microbiana. Esta pérdida microbiana también puede generar en nosotros momentos de “tristeza” sin que haya una razón aparente.

A nivel del tracto digestivo se encuentra una flora microbiana que varía según la zona anatómica en que se encuentra, es decir, si está en boca, estómago, intestino grueso o delgado. Son aproximadamente 500 especies de microorganismos que la conforman, dentro de las que se encuentran especímenes del género Lactobacillus, Bacteroides, y Fusobacterium, Peptostreptococcus, Sarcina, Veillonella, Bifidobacterium, Actinomyces, Bacillus, Lactobacillus, Clostridium, entre otras. La flora a nivel del intestino grueso se renueva cada 48 horas.

Esta flora se empieza a generar desde la lactancia, específicamente cuando realizamos el proceso de succión, en el que nos ponemos en contacto con las bacterias que se encuentran en el pezón de la madre, o en todo caso cuando se opta por una lactancia artificial. Dentro de las funciones que cumple esta flora intestinal se encuentran la producción de vitamina K y la estimulación de la formación de serotonina.

La serotonina es un neurotransmisor que se produce en el cerebro, pero en mayor cantidad su producción se relaciona con los microorganismos de la flora intestinal. La serotonina se encuentra ligada con nuestra salud mental y bienestar, y debido a su presencia en la sangre podremos tener una sensación de mucho bienestar o lo que comúnmente llamamos alegría. Por eso se le llama también “sustancia de la felicidad”. Cuando la población microbiana natural se encuentra en bajas cantidades y por consiguiente hay bajas cantidades de serotonina en la sangre, podemos pasar por etapas depresivas e inclusive, según estudios realizados, se pueden tener inclinaciones suicidas.

Pero ¿qué sugerencias se puede brindar para cuidar a nuestra flora microbiana a través de la alimentación? Existe un grupo de alimentos, denominados “probióticos”, que contienen “bacterias beneficiosas” necesarias para el cuerpo humano. Estas pueden reemplazar en forma parcial a la flora perdida en casos de diarrea o tratamientos antibióticos los cuales generan una gran pérdida de la flora microbiana normal. Dentro de los alimentos probióticos se encuentran el yogurt, los alimentos fermentados como el Kéfir, el Kombucha, el chucrut y otros en salmuera, que pueden ayudar a la regeneración de la flora intestinal perdida.

Por otro lado se encuentran los “prebióticos”. Estos los encontramos en la fibra de cereales, legumbres y granos y son de gran ayuda para el crecimiento eficiente de las bacterias beneficiosas, es decir, les brindan a las bacterias ciertos requerimientos básicos para que se reproduzcan. Igualmente, el consumo de germinados contribuye en este proceso.

¡A cuidar entonces aquellos microorganismos que son responsables de nuestra felicidad!

*Este post es una colaboración de Gaby Felipe Bravo, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

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