¿Una tercera guerra mundial sin armas?

La amenaza de una tercera guerra mundial parece disiparse. No obstante, tal como plantea el autor del presente artículo, están en curso enfrentamientos globales con características no necesariamente bélicas.

¿Una tercera guerra mundial sin armas?

El agotamiento de los recursos acuíferos podría ser la causa de un enfrentamiento global. América del Sur posee las mayores reservas de agua en el mundo. (losandes.com.ar)

¿Es posible una tercera guerra mundial? Albert Einstein decía “no sé cómo será la tercera guerra mundial, solo sé que la cuarta será con piedras y palos”. Si tomamos esas palabras como una advertencia de lo que podría suceder y además entendemos que los países -sobre todo los desarrollados- buscan actualmente unirse con el objetivo de solucionar problemas globales, la respuesta a una posible tercera guerra mundial sería: muy difícil por ahora.

Una guerra es el enfrentamiento entre dos o más países que no pudieron pacíficamente resolver sus problemas. Existen diversos tipos de guerra, pero la probabilidad de una de magnitud global es hoy remota. Vemos ahora la existencia de enfrentamientos regionales que se mantienen en zonas localizadas y que afectan a sus residentes, pero con pocas posibilidades de ampliar sus límites porque las grandes potencias las observan y buscan minimizar sus efectos externos.

Recordemos que en el siglo XX se dieron muchas posibilidades de enfrentamiento entre la antigua Unión Soviética y Estados Unidos, pero ambas potencias tenían claras las consecuencias de los lanzamientos de bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki. Es lógico pensar que a nadie en su sano juicio se le ocurriría volver a intentarlo. Amenazas como la guerra de Corea, el conflicto de los misiles de Cuba y las dos guerras del Golfo generaron distorsiones económicas que beneficiaron a los grandes, perjudicaron a los pequeños y permitieron formar bloques donde las grandes potencias reconocieron a sus aliados y a sus rivales.

Hoy los grupos no son necesariamente los mismos. Las ideologías se han adaptado a nuevos cambios y los grupos de poder se han dado cuenta que todo tiene que hacerse dentro de un marco global porque si uno sale de este se presenta el riesgo de desaparecer.

¿Una tercera guerra mundial sin armas?

La devastación ocasionada por las bombas atómicas en Hiroshima y Nagasaki representa hoy un disuasivo contra el empleo de armamento nuclear. (National Geographic)

Bajo la bandera de la responsabilidad social y el cuidado de la ecología, hoy grandes transnacionales, y no directamente las potencias desarrolladas, toman el control de los recursos naturales para ponerlos en vitrina y ofrecerlos en el tiempo al mejor postor. Los objetivos por tomar nunca fueron los puestos militares, sino aquellos que han sido los causantes de las guerras mundiales: las materias primas.

Como sabemos, el recurso que podría en un futuro cercano desencadenar un conflicto de magnitudes es el agua. La falta de agua paraliza al recurso más importante de la tierra: el hombre.

Sin embargo, es bueno recordar que la historia se repite. Cuando los antiguos colonos norteamericanos se enfrentaron a los mexicanos en el Álamo lo hicieron porque no querían pagar los impuestos que el gobierno del general Santana les exigía. Más tarde, cuando México estuvo a punto de tomar por la fuerza el control de la zona, los colonos pidieron al gobierno de los Estados Unidos considerarlos como un estado más e intervenir.

En el Perú estamos alejados geográficamente de las zonas de conflictos regionales, pero no podemos ser ajenos a estas situaciones. Las potencias se enfrentan día a día por el control del mercado y este enfrentamiento lo podemos ver incluso en el mercado local a través de los productos o servicios que se ofrecen. Las potencias bajo el pretexto de la colaboración buscan poder manejar o influir sobre las decisiones de otros países.

Una potencia asiática busca tener como aliados a las naciones en vías de desarrollo, sobre todo latinoamericanas. Esa nación ofreció pagar la deuda de los países más pobres con el objetivo de que comercien solo con ella, e introduce sus productos a muy bajo precio con el objetivo de posicionarse en cualquier mercado. Esa nación se preocupa ahora de la calidad de lo que ofrece y es campeona del benchmarking: su objetivo es desaparecer a la competencia. Esa nación que hoy es rival comercial de Estados Unidos es China.

¿Una tercera guerra mundial sin armas?

China lleva adelante una agresiva política industrial y comercial que incomoda a las potencias, en especial a Estados Unidos. (diarioestrategia.cl)

¿Es que la tercera guerra mundial ya empezó y no nos hemos dado cuenta? ¿Tiene que haber sangre y muerte para llamarla así?

Una guerra puede ser material, pero una guerra también puede ser invisible. Las palabras, ideas, el mercado global, la tecnología, la ciencia y otros elementos que apelan a la necesidad de los consumidores crean enfrentamientos que podrían dejar heridas muy profundas. Antes que preguntarnos si sería posible una tercera guerra mundial, podríamos plantearnos a qué llamaríamos hoy una tercera guerra mundial.

Escritores, periodistas y pensadores podrían con intención o sin ella iniciar un conflicto mundial si sus ideas o juicios críticos no son bien entendidos.

En el Perú se deben tomar medidas para contrarrestar situaciones como estas. La neutralidad en un mercado global es sinónimo de poco interés.  Se debe tomar una posición en el sector que más nos beneficie como estado nación y como estado regional. Debemos ser responsables con las consecuencias de nuestras decisiones.

China está creciendo, pero no es Estados Unidos. Estos tienen el mayor ejército y tecnología del mundo y eso es más que suficiente para saber con quién estar y de quién protegerse. En el pasado se decía que si no puedes con tu enemigo, únete a él. Hoy podríamos decir “si no puedes con tu enemigo, júntate a él.”  Unirse no es estar juntos. “Juntos sí, pero revueltos no.”

Olvidar quién tiene el poder militar es olvidarse de proteger los intereses de un pueblo. Estar con el que tiene las armas no es estar a favor de una guerra o formar parte de un grupo belicista. Por el contrario, y como decía George Washington: “Estar preparados para la guerra es uno de los medios más eficaces para conservar la paz”.

Por lo tanto, si bien es cierto que en la actualidad es muy difícil el desencadenamiento de una tercera guerra mundial, eso no significa que no estemos preparados para evitarla, tomando medidas de protección a nivel político y económico.

*Este post es una colaboración de Héctor Torres, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

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