Nuestra identidad a partir de la gastronomía

nuestra identidad a partir de la gastronomía

Heraldo21

Identidad y gastronomía van de la mano. Una es expresión de la otra, una refuerza a la otra. Si consideramos a la identidad cultural como aquella que alude a todos los rasgos de una determinada cultura además de los valores que posee una comunidad, y si por gastronomía entendemos al conjunto de conocimientos relacionados con los ingredientes, recetas y técnicas de la culinaria, llegaremos a la conclusión inicial: identidad y gastronomía van de la mano.

Las recetas de los principales platos de la cocina peruana, por no decir todos, tienen ingredientes netamente locales, muy nuestros. La gran mayoría cultivados desde épocas pre incas, tal el caso de la papa, el maíz, la cañihua y la kiwicha. También el tarwi, la lúcuma y el maní. Otros fueron traídos por los conquistadores, se aclimataron al suelo peruano y con mágico mestizaje se hicieron nuestros: limón, tomate, cebolla, ajo, cebada, avena, olivos. Otros provinieron de lugares lejanos: arroz, azafrán, albahaca, café, anís, culantro, romero y orégano.

Nadie puede negar el importante posicionamiento de la gastronomía peruana en el mundo. Y ello nos debe llenar de orgullo, eso es identidad, “amor por nuestras raíces”. Es necesario que nuestro “orgullo gastronómico” lo llevemos a niveles mundiales. Hoy más que nunca creemos que el éxito de los restaurantes peruanos por el mundo traería consigo muchísimos beneficios para el país y se demostraría que nuestra gastronomía puede convertirse en una sólida muestra de identidad nacional.

¿Se imaginan la cantidad de productos naturales novedosos que podríamos exportar a mercados que requieren de nuestros insumos? Pensemos en el camu camu, el tarwi, la kiwicha, la gran variedad de ajíes, el maíz morado, endulzantes como la estevia y el yacón, frutas exóticas, jamones serranos, hierbas como el cedrón, muña, toronjil, yerba luisa, manzanilla y mucho más. Cuán orgullosos podríamos sentirnos caminando por cualquier ciudad del mundo al encontrar una anticuchería al lado de una pizzería, una sanguchería al lado de una hamburguesería, una cevichería al lado de un sushi bar o un restaurante criollo al lado de un tex mex. Si somos capaces de concebir esa realidad, entonces podremos imaginarnos todos los beneficios que aquel escenario traerá consigo, nuevamente, con incidencia favorable en nuestra identidad nacional.

Los peruanos debemos buscar la riqueza dentro de nosotros mismos pues estamos llenos de oportunidades por todas partes esperando a que alguien les dé el valor y la fuerza necesarios para convertirlas en algo atractivo y poderoso para el mundo y sentirnos orgullosos de ello. Una de esas oportunidades es ¡nuestra gastronomía!

La tendencia actual del mundo es hacia la comida orgánica y nuestro país es dichoso al tener muy buenos productos que pueden suplir el hambre y generar notables sabores con pocos ingredientes. Por ejemplo, un caldo de papas con huevo y hierbabuena aplaca el frío intenso de nuestros parajes andinos y cumple nutricionalmente con los productos de una dieta balanceada. El boom de la gastronomía peruana no es el descubrimiento de un arte culinario, sino la reinvención de un país que se quiere ver a sí mismo de otra manera.

Hay mucho por hacer, tenemos inimaginables cantidades de materias primas. Prefiramos lo nuestro, amemos lo nuestro, sintamos orgullo por lo nuestro. Sintamos que identidad y gastronomía van de la mano. 

*Este post es una colaboración de Iván La Riva y Luis Durand, docentes de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

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