Mype Tributario: ¿realmente es un beneficio tributario?

mype tributario: ¿realmente es un beneficio tributario?

Como parte del paquete tributario que el gobierno emitió el año pasado, se incluyó el Decreto Legislativo Nº 1269, que creó el Régimen MYPE Tributario del Impuesto a la Renta que contempla una tasa especial del 10%, constituyéndose en un beneficio tributario para las MYPEs. A unos meses de su creación, cabe revisar dicho régimen y preguntarse si realmente se trata de un beneficio tributario.

Una primera idea a considerar es que los estados tienen lo que se llama poder tributario, y en virtud del mismo pueden crear tributos y luego recaudarlos. Además, así como tienen la posibilidad de crear tributos, pueden también excluir algunos supuestos de la aplicación del tributo, o incluso establecer un trato diferenciado (por ejemplo, establecer una tasa diferenciada para reducir la carga fiscal).

Dentro de todas las figuras mediante las cuales el Estado puede reducir la carga fiscal de los contribuyentes se encuentra el beneficio tributario, en virtud del cual el Estado le otorga una ventaja a un grupo determinado de contribuyentes.

Es decir, ante una obligación tributaria ya nacida, una de las cosas que hace el beneficio tributario es reducir la carga tributaria al establecer una tasa menor, como ha sucedido con la creación del Régimen MYPE Tributario del Impuesto a la Renta. La otra opción es que se genere un crédito a favor del contribuyente, en cuyo caso el Estado le debe restituir el impuesto pagado como sucede con el pago del Drawback.

Para que aplique un beneficio tributario debe de existir una norma expresa, y el mismo se da a partir de la discrecionalidad que tiene el legislador para establecer una excepción o trato diferenciado a un grupo de sujetos o actividades determinadas en virtud de consideraciones de distinta índole (económica, geográfica, social, etc.), por el lapso que duren las causas que justificaron la creación del beneficio. Es decir, su naturaleza debe ser temporal o excepcional, no estamos ante una figura común o una regla general dentro del diseño de la estructura de un sistema tributario.

En el caso del beneficio tributario a las MYPES, el mismo ha establecido una tasa de Impuesto a la Renta menor que la establecida para todos los demás sujetos que generan ganancias y deben pagar el mismo. Es decir, tanto para la MYPE como para el no MYPE se genera la obligación de pago del impuesto si generan ganancias en un año, pero en un caso pagará el 10% de sus ganancias, mientras que en el otro caso 29.5%.

Entonces, de acuerdo con lo expuesto, cabe preguntarse lo siguiente: ¿Las MYPES son una excepción en la realidad peruana? ¿Su situación es temporal? El Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), determinó al año 2013 que existían en el Perú alrededor de 1 689 377 micro empresas contra un total de 1 778 377 empresas; es decir, más del 90% del total de las empresas eran micro empresas. No se ha tenido acceso a información más reciente, pero parece difícil que en menos de cuatro años dicha cifra haya variado radicalmente. En cualquier caso, es claro que el mayor porcentaje de empresas en el Perú son MYPEs.

Este dato es importante porque establece una realidad: la estructura empresarial peruana es predominantemente de microempresas. La regla es la existencia de este tipo de empresas cuyo nivel de complejidad en sus operaciones es menor, por lo que es difícil sostener que esta situación sea sólo de mediano o corto plazo. Por tanto, en realidad no se trataría de un beneficio tributario, sino de una regulación general y específica para un contribuyente distinto, con características distintas a la de una mediana o gran empresa.

En ese caso, si en realidad no se trata de un beneficio tributario, cabe preguntarse si es suficiente el intento del gobierno por establecer un “subsistema para las Mypes”. Parece que no, pues lo más resaltante del régimen es su menor tasa, con lo cual se dejan de lado otros aspectos que pudieron ser regulados para apoyar a la competitividad de las MYPEs. Una vez más, queda la sensación de que es urgente una reforma de todo el sistema, y que no basta con regímenes especiales que sólo son paliativos para situaciones que hace años merecen un tratamiento legal diferente y más eficiente.

*Este post es una colaboración de Héctor Eduardo Véliz Lázaro, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte

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