Las vacas flacas: ¿un nuevo ciclo económico está por llegar?

El presente post es colaboración de Manuel Velásquez, docente de la Facultad de Negocios de UPN .

Hace un mes, el presidente Ollanta Humala se refirió a cómo la crisis internacional estaba “pasando factura” a nuestra economía, claro está, haciendo alusión a nuestra dependencia de la fluctuación de los precios de los metales que exportamos. Si analizamos esta variable, llegamos a la conclusión que una caída en nuestras exportaciones genera una disminución en los ingresos fiscales y los principales perjudicadas son las regiones, debido a la disminución del canon.

En los últimos días, varios economistas han anunciado en los medios de comunicación que la economía se está «enfriando», pues ya la resaca de la recesión que se vive sobretodo en Estados Unidos y Europa ha llegado a nuestro país. ¿Será lo mismo recesión o desaceleración?

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Una economía se enfría o desacelera cuando reduce su tasa de crecimiento económico (haciendo alusión a la variación de la producción en un momento y espacio determinado). Por ejemplo, hasta 2012, nos habíamos acostumbrado a crecer a tasas por encima de 6% (a excepción de 2009), y los datos del primer trimestre,  mostraron un crecimiento de 4.8%, mientras que la última cifra disponible muestra un crecimiento del PBI de 4.4%, por debajo de las expectativas de la mayoría de economistas.

La economía peruana es pequeña (produce el 0.37% del PBI mundial) y abierta al exterior cada vez más debido a la firma de acuerdos con otros países; en base a este breve análisis determinamos que hay un impacto positivo y negativo. Entonces, ¿por qué ha ocurrido un «enfriamiento»?, la respuesta es por factores internos y externos.

La crisis financiera de las economías avanzadas que estalló en 2008 y, luego se extendió a Europa, es una crisis de sobreendeudamiento debido a un costo de dinero muy barato, alto consumismo y a la ambición de los grandes inversionistas. Ante esto, la solución ha sido ajustar los gastos, para generar el ahorro que permita pagar las deudas y a largo plazo, fomentar la inversión.

Ahorrar significa no gastar, por lo que el consumo en las economías avanzadas viene disminuyendo hace varios años debido a la incertidumbre que se vive, actualmente, y si partimos desde ese punto se postergan las compras perjudicando a los ofertantes. ¿Y a quién le compraban aquellos que ahora gastan menos? A la «fábrica» del mundo, que es China.

China se «enfría». Es decir, en lugar de crecer a tasas mayores de 10%, en 2012 lo hizo a 7.8% y se espera una cifra similar o menor para este año, teniendo en cuenta que este país estaba acostumbrado a crecer a ritmo de dos cifras por muchos años. Esto ha generado que la demanda de materias primas disminuya en el resto del mundo; y es ahí donde Perú entra en escena.

La caída en la demanda de China por productos mineros peruanos ha originado una disminución de las exportaciones mineras. En el primer trimestre de 2012, las exportaciones han caído en -11.1%, mientras que la formación bruta de capital (inversión privada) ha crecido solo en 7.4%, luego de crecer a tasas mayores que 12% desde 2009. Por lo tanto, la coyuntura externa desfavorable ya comenzó a impactar sobre nuestra economía. Abrir nuestras fronteras es importante para el ingreso de divisas, pero también nos hace un país más susceptible a la variación de la demanda China.

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Todos los «enfriamientos» y  recesiones que han ocurrido en el Perú desde hace 60 años han estado asociadas a la caída de los precios de los commodities, principalmente de productos primarios.

Además, existen señales confusas de EE.UU. y de la eurozona, pero todo apunta a un pobre crecimiento del primero y a una continua recesión en el segundo, a pesar de los últimos datos favorables de Alemania y Francia, aunque haya crecimiento en estas economías el endeudamiento es tan grande que costará muchos años recuperar los crecimientos sostenidos de otras épocas.

A este impacto se agregan ciertas señales internas que han generado incertidumbre, como: el anuncio de la compra de Repsol para luego retractarse, la ley de comida «chatarra», etc. Todas tienen en común la intervención del estado en la economía; y eso genera incertidumbre debido a que sabemos que el estado es un mal administrador.

Lamentablemente, el factor externo es una amenaza para el Perú, y el factor interno se puede mejorar. El gobierno de turno lanzó siete iniciativas con el objetivo de generar un «shock de confianza». El objetivo general de las mismas es reafirmar que la inversión privada es el motor del crecimiento y se refieren a la reducción de las trabas para facilitar  la inversión; y eso es positivo.

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