La necesidad de humanizar la gestión del talento con actitudes positivas

Es indudable que las organizaciones que cultivan una cultura humanista logran resultados mejores y duraderos. Por el contrario, el control excesivo suele anular tales expectativas.  

La necesidad de humanizar la gestión del talento con actitudes positivas

Es sabido que las organizaciones realizan esfuerzos para que el personal tenga actitudes positivas y proactivas, que lleven al trabajo en equipo, a sumar habilidades, a compartir penas y lograr los objetivos. Si no cambiamos y nos adecuamos a los nuevos tiempos seremos declarados fósiles laborales.

Sin embargo, algunas veces se aprecia una contradicción en quienes lideran las organizaciones, sobre todo en la frialdad de las relaciones y comunicaciones. Pareciera que no se practica lo que se pregona. Me he preguntado varias veces por qué hay esta actitud de rechazo por parte de algunos que, trabajando en áreas sensibles como la del capital humano, no demuestran la lógica del comportamiento deseado.

Esta pregunta surgió durante una clase en la que hablamos de teorías como la de Douglas McGregor (Teoría X e Y) o la de William Ouchi (Teoría Z). La primera plantea dos maneras excluyentes de percibir el comportamiento humano adoptadas por los gerentes para motivar a los empleados y obtener una alta productividad. La segunda sugiere que los individuos no desligan su condición de seres humanos de la de empleados y que la humanización de las condiciones de trabajo aumenta la productividad de la empresa y a la vez la autoestima de los empleados.

Entonces ¿por qué nos encontramos a menudo con empleadores castigadores, intolerantes, nada comunicativos, reflejados en campañas publicitarias desenfocadas y nada ciertas en su mensaje? ¿El poder los ha cambiado o ha desencadenado y mostrado su verdadero yo interior?

A partir de mi actividad como docente pienso que el poder es una cuestión que no solo atañe a quienes se forman en derecho, sino también en administración y gestión. Más aun cuando vemos actitudes poco deseables de uso del poder dentro de las organizaciones.

Transcribo un comentario sobre la Teoría Z que podría ayudarnos a buscar la solución de los cambios culturales que debemos enfrentar: “Básicamente Ouchi considera que hay tres tipos de empresa: la del tipo A que asimiló a las empresas americanas, las del tipo J que asimiló a las firmas japonesas y las de tipo Z que tienen una nueva cultura, la cultura Z. Esta nueva cultura Z está llena de características poco aplicadas en las empresas actuales de occidente y más bien recoge ciertas características comunes a las compañías japonesas”.

La teoría Z, que es participativa y se basa en las relaciones humanas, entiende al trabajador como un ser integral que no puede separar su vida laboral de la personal. Así, lo que procura crear es una nueva filosofía empresarial humanista en la cual la compañía se comprometa con su gente y no al revés, en la que el progreso de los jefes sea también el de los colaboradores.

Estas aplicaciones teóricas tienen ya buen tiempo entre nosotros, pero pareciera haber aún cierta resistencia. Se trata entonces de que la alta dirección y las áreas de gestión del talento tomen nota de sus beneficios. Necesitamos más comprensión y tolerancia de parte de quienes ocupan estos cargos, superando algunos esquemas de enfoque con relación al activo humano.

Debemos por consiguiente inculcar actitudes positivas, que sirvan de base para un comportamiento integrador, para mostrarnos la mejor manera de ser íntegros, reales, mortales que aprenden del error, perdiendo el miedo a las equivocaciones. Demostremos que somos seres humanos fantásticos, porque esa manera de ser nos permitirá ser recordados.

Esperemos que aquellas organizaciones que todavía no adoptan estas nuevas prácticas lo hagan pronto en función al bienestar común. Recordemos que ya se están aplicando las nuevas tendencias del Management 3.0 (un movimiento de innovación, liderazgo y gestión), que propone que muy pronto será más económico trabajar de casa, en base a la confianza de los resultados, sin gastar recursos de las empresas. No deshumanicemos las organizaciones para después añorarlas.

*Este post es una colaboración de Ricardo Salazar Del Corzo, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

Conoce sobre más sobre gestión del talento humano, liderazgo y otros temas de negocios ingresando a nuestra plataforma de blogs.

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas (No hay valoraciones aún)
Cargando…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *