La importancia de los costos al emprender

la importancia de los costos al emprender

María es una joven estudiante a la que siempre le llamaron la atención los negocios. De niña compraba dulces en bolsas que vendía a sus compañeras del colegio. De grande compraba ganchos de pelo por docena y se los vendía a sus amigas. Por su experiencia pensó en dar un paso más formal y tomó un curso de bisutería, y con el material comprado elaboró unas bellas pulseras, calculó lo gastado y teniendo en cuenta la cantidad de pulseras elaboradas les colocó un precio justo a su parecer. Las ventas fueron excelentes pero al finalizar se dio con la ingrata sorpresa que con lo obtenido no le alcanzaba para comprar nuevamente el material del producto vendido. ¿Qué sucedió?

En la actualidad gran cantidad de jóvenes tienen deseos de emprender. Encuentran muchos cursos y apoyo al respecto, se concentran en su idea y en cómo llevarla a cabo, piensan en la publicidad para la cual utilizan generalmente las redes sociales y buscan empaques agradables acordes con el producto que ofrecen y el público objetivo al que va dirigido. Incluso realizan un presupuesto general estimando los gastos que harán para darle vida a su emprendimiento. Sin embargo, descuidan una parte esencial para poner un precio adecuado a su producto: los costos.

Los costos son importantes en un emprendimiento por dos motivos: Primero, para saber con exactitud cuánto nos costó el producto que pensamos comercializar, y en segundo lugar, para conocer qué cantidad de este producto debemos vender para tener una ganancia o por lo menos mantenernos en el mercado sin perder ni ganar.

En cuanto al primer motivo, implica no solo el precio que pagamos por el producto, sino también la cantidad usada en el mismo. Tomemos como ejemplo las pulseras que vende María. Debemos tener en cuenta que realizó dos modelos con una variación en los materiales, pero lo más lógico para ella fue ver sus boletas de compra y dividir el total entre el número de pulseras obtenidas sin detenerse a pensar que cada modelo de pulsera tenía un costo distinto según el material utilizado. Ambos modelos tenían broche, cadena y como detalle un murano trabajado a mano (lo más costoso de los materiales). La diferencia consistía en que el modelo A llevaba un solo murano y el modelo B llevaba 4 muranos. Sin embargo, María vendía ambas pulseras al mismo precio.

En cuanto al segundo motivo, conociendo el costo unitario del producto debemos determinar el punto de equilibrio; es decir, determinar la cantidad de productos a vender para cubrir con esa utilidad los costos totales, ya sean fijos o variables. Por lo general, solo consideramos los costos variables y olvidamos que los fijos al inicio de un primer emprendimiento pueden ser pocos pero aun así formar una cantidad considerable de dinero para disminuir nuestras primeras utilidades.

Volviendo al caso de María, ¿qué fue lo que ocurrió? Ella vendió sus pulseras a un buen precio para el modelo A, pero en la venta del modelo B perdió dinero. Por ello, cuando quiso volver a invertir no le alcanzó el dinero obtenido exclusivamente por la venta del producto B para comprar el material del mismo. Así que ya lo saben: tengan siempre presente los costos de los insumos utilizados en cada producto que elaboren.

*Este post es una colaboración de Graciela Zurita, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

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