Inteligencia emocional: un rasgo que distingue a los ejecutivos efectivos de hoy

La inteligencia emocional es un ingrediente de gran valía para el éxito de quienes ocupan posiciones directivas.

Inteligencia emocional: un rasgo que distingue a los ejecutivos efectivos de hoy

Hace algunos años, al momento de seleccionar a sus colaboradores, las empresas se centraban en el coeficiente intelectual y la experiencia laboral que tenían los candidatos. Pasado el tiempo, se llegó a la conclusión de que efectivamente se necesitan personas que tengan las “hard skills” o habilidades duras, pero sin dejar de lado las “soft skills” o habilidades blandas. Es en este último grupo donde se ubica la inteligencia emocional, que dicho sea de paso es parte neurálgica de nuestro ser y por ende de cómo actuamos a diario y cómo nos relacionamos con los demás. Es una característica significativa, que diferencia a los ejecutivos efectivos de hoy.

Dicho esto, conceptualicemos la inteligencia emocional. Para Daniel Goleman, ésta se define como “la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los ajenos, de motivarnos y de gestionar nuestras emociones, en nosotros mismos y en nuestras relaciones”.

Asimismo, Goleman menciona cinco partes fundamentales del modelo de inteligencia emocional: Primero, la autoconciencia, que se refiere al autoconocimiento, a saber qué sentimos, cuándo, por qué y en qué intensidad. Segundo, la autorregulación, que hace énfasis en la manera en que manejamos nuestras reacciones ante los estímulos que recibimos. Tercero, la motivación, que se centra en lo que nos mueve o anima para realizar algo. Cuarto, la empatía, que se define como saber reconocer las emociones de los demás, en otras palabras, ponerse en los zapatos de la otra persona para entender qué siente, desea o necesita. Quinto, las habilidades sociales, que se refieren a ejercer conductas que nos permitan relacionarnos con los demás de un forma sana, lo que rodea la popularidad, el liderazgo y la eficacia interpersonal.

Inteligencia emocional: un rasgo que distingue a los ejecutivos efectivos de hoy

Emotional Intelligence Model. Goleman, Daniel. 1995

La inteligencia emocional, debido a que se define como una habilidad, tiene que ser entrenada a diario para alcanzar un alto nivel y no solo decir que somos emocionalmente inteligentes, sino evidenciarlo con nuestro comportamiento, tanto en la vida personal como profesional: “predicar con el ejemplo”, como se suele decir. En los negocios necesitamos ser capaces de relacionarnos con eficacia con quienes nos rodean, sean nuestros colaboradores, proveedores, clientes u otros; claro está, si queremos alcanzar los objetivos propuestos de la mejor forma.

Aristóteles dijo: “Cualquiera puede ponerse furioso, eso es fácil, pero estar furioso con la persona correcta, en la intensidad correcta, en el momento correcto, por el motivo correcto y de la forma correcta. Eso no es fácil”. Lo que nos lleva a reafirmar la idea defendida por Goleman, en el sentido de que un ejecutivo debe poseer un alto nivel de inteligencia emocional para ser exitoso. Te invito a educarte para ser emocionalmente inteligente. Te apuesto a que obtendrás muchos beneficios no solo para ti, sino para quienes te rodean. ¡Serás un mejor líder!

*Este post es una colaboración de Oscar Vilela Seminario, coordinador de la carrera de Administración y Negocios Internacionales de la Universidad Privada del Norte.

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