Impuesto Selectivo al Consumo: el lado positivo del incremento

impuesto selectivo al consumo: el lado positivo del incremento

La República

Recientemente el gobierno ha dispuesto el incremento de las tasas impositivas que gravan a los cigarrillos, bebidas alcohólicas, vehículos, combustibles y bebidas no alcohólicas.

Estas medidas fiscales buscan desalentar el consumo de los referidos productos. La idea central gira en torno a que estos bienes generan efectos nocivos sobre la salud de las personas o sobre el medio ambiente (externalidades negativas). De otro lado, elevar el Impuesto Selectivo al Consumo (ISC) conllevará a una mayor recaudación tributaria en el corto plazo. Se estima el cobro de mayores impuestos por S/1.700 millones en el 2018.

Es de esperar que las personas menores de 24 años sean las más afectadas con estas medidas impositivas, dado el mayor consumo que ostentan y el menor poder adquisitivo con que cuentan. Cabe señalar que estas medidas vendrán de la mano de una mayor fiscalización y control del contrabando, informalidad y piratería por parte de la SUNAT.

Las normativas aprobadas precisan que, para el caso de los vehículos, se va a incentivar el uso de los vehículos menos contaminantes y la renovación del parque automotor. Se indica que los vehículos nuevos para transporte de pasajeros que tengan algún mecanismo dual (a gas o eléctrico) no pagarán impuestos y los vehículos a gasolina nuevos tendrán una tasa de solo 10%. De otro lado, se desincentiva el uso de los vehículos a gasolina usados que tendrán una tasa de 40%. Por otra parte, los vehículos nuevos que utilicen diésel o semi diésel tendrán una tasa de 20%, mientras que a los vehículos usados se les aplicará una tasa de 40%. Es preciso indicar que, en el caso de los combustibles, el gas licuado de petróleo (GLP) y gas natural vehicular (GNV) se mantienen sin ISC; por lo tanto, el transporte público que utilice este tipo de combustibles no tendría razones para incrementar sus precios. En el caso del diésel, el impacto sobre el precio final es de alrededor del 4%.

Respecto a las bebidas azucaradas, las normas señalan que, para reducir los incentivos de consumo, aquellas bebidas que tengan una mayor concentración de azúcar y por lo tanto tengan un efecto más perjudicial sobre la salud, tributarán más. Las bebidas que tengan menos de 6 gramos por 100 mililitros de azúcar mantendrán una tasa de 17% y a las que contengan una cantidad mayor a esta se les aplicará una tasa de 25%.

En relación a los cigarrillos de tabaco negro y rubio, el ISC por cigarrillo pasará de S/. 0,18 a S/. 0,27 por cada uno.  En el caso de los licores que tengan entre 0 y 6 grados de concentración de alcohol, se mantiene el ISC de S/. 1,25 por litro. Para los licores con mayor concentración de alcohol -superior a los 20 grados- se mantiene los S/. 3,40 por litro, pero se sube de 25% a 40% la tasa al valor.

En síntesis, son medidas fiscales que usualmente, en el corto plazo, se perciben como impopulares ya que afectan directamente la economía del consumidor. Sin embargo, en el largo plazo son disposiciones que protegen la salud y el medio ambiente, razón por la cual debemos apoyarlas partiendo del principio universal de estimular la responsabilidad social y el bienestar común.

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