Importancia de la salud ocupacional

La Organización Internacional del Trabajo (OIT) ha dado a conocer que cada año 270 millones de asalariados son víctimas de accidentes de trabajo en el mundo y 160 millones contraen enfermedades profesionales. En América Latina y el Perú aún no se conoce bien la magnitud que alcanzan las enfermedades ocupacionales. La OIT estima que, en países en vías de desarrollo, el costo anual de los accidentes y enfermedades en el trabajo va del 2% al 11% del PBI nacional; vale decir que en el Perú dicho costo se ubica entre US$ 1,000 y US$ 5,500 millones.

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A pesar de ello, ¿los directivos conocen y entienden la importancia de la salud ocupacional? ¿Se habrán preguntado a qué hace referencia?

Según la OIT, la salud ocupacional es “el conjunto de actividades multidisciplinarias encaminadas a la promoción, educación, prevención, control, recuperación y rehabilitación de los trabajadores, para protegerlos de riesgos ocupacionales y ubicarlos en un ambiente de trabajo de acuerdo con sus condiciones fisiológicas”.

La salud ocupacional en las empresas debe abarcar el bienestar social, mental y físico de los trabajadores sea cual fuere su ocupación, ya que puede influir directamente en ellos y en el entorno en que viven si se ven expuestos a situaciones de riesgo.

Pero, ¿qué hay sobre el compromiso? Este debe ser activo por parte de todos los actores de la empresa, tanto inversionistas como directivos y trabajadores. Solo gracias al compromiso se logrará que un programa de salud y seguridad brinde buenos resultados. Debemos entender que estos programas pueden ayudar a salvar vidas de trabajadores al disminuir sus riesgos y sus consecuencias; de esta manera, los colaboradores tienden a desarrollar sus actividades con más eficiencia.

Las cifras son importantes para reflexionar y finalmente debemos de resaltar que es poco lo que hacen las empresas peruanas por cuidar la salud mental de sus trabajadores. La salud mental está definida como un estado de bienestar en el cual el individuo es consciente de sus propias capacidades, puede afrontar las tensiones normales de la vida, puede trabajar de forma productiva y fructífera y es capaz de hacer una contribución a su comunidad.  Aquí hay mucho por trabajar porque no solo se debe cuidar la parte física del trabajador, sino también la dimensión psicológica.

*Este post es una colaboración de Jorge Brenis Exebio, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

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