Fidelización a primera vista: la importancia de la inducción

fidelización a primera vista: la importancia de la inducción

La inducción al personal -según Valera y Dessler (2011)- es la etapa en la cual se brinda a los nuevos colaboradores la información básica que necesitan para realizar sus labores de forma satisfactoria, además de ser un elemento del proceso de socialización del nuevo trabajador por parte del empleador. Por ello es importante que la inducción se inicie desde el momento en que los nuevos colaboradores pasan a ser miembros oficiales de la empresa.

En las sesiones de clase damos por hecho que la inducción debe realizarse en todo tipo de empresas y a todo nivel. Lamentablemente, si vemos la realidad de las empresas de nuestro medio, nos damos con la sorpresa que es un proceso que muchas organizaciones pasan por alto.

El proceso de inducción al personal inicia con una orientación al nuevo colaborador sobre su puesto de trabajo y las funciones que va a desempeñar, mientras se le brinda un panorama general de la organización. Este momento es único e irrepetible. Por tanto, las organizaciones deben aprovecharlo para comprometer al colaborador con la empresa, con sus objetivos y transmitir la cultura organizacional de manera que el colaborador se sienta identificado y orgulloso de pertenecer a ella, simplificando su contenido y apoyándose en todo el material que se pueda presentar.

Todo esto porque el contexto laboral comienza a exigir nuevas prácticas que fidelicen a los colaboradores desde el primer día de trabajo. Este objetivo se logra a través de una buena comunicación que garantice que los mensajes lleguen y sean interiorizados de manera esperada.

Sin embargo, en nuestro entorno parece ser que este proceso no está siendo muy valorado. No todas las empresas tienen estructurado el proceso de inducción y no consideran que el primer contacto de los nuevos colaboradores con la organización pueda generar un compromiso en ellos.

El principal inconveniente es que no se consolida la información brindada por varias fuentes con el objetivo de que guarden relación y facilidad de comprensión. Los mensajes brindados -según Calvo Pérez (2012)- deben ser sencillos y buscar trascender las capacitaciones, siendo permanentes, repetitivos y consecuentes. De no ser así, podrían ser difíciles de recordar y por ende de aplicar.

Grados (2003) indica que las primeras experiencias que vive un empleado en la organización van a matizar su rendimiento y su adaptación.

Si consideramos que la adaptación es un proceso, la inducción sirve para poder acelerarlo. Un nuevo centro de trabajo no solo significa aprender nuevas labores, sino también aprender la conducta común de los trabajadores, los comportamientos aceptables, las buenas prácticas de la organización, entre otras cosas que si bien se aprenden con el tiempo pueden incluirse en la inducción para facilitar la adaptación del nuevo colaborador, ya que debemos considerar que es mucha información la que se recibe o se debe recibir y debe ser comunicada de forma estratégica. De no hacer este proceso atractivo, el colaborador terminará con muchos manuales no leídos y olvidados en algún cajón.

*Este post es una colaboración de Giovanna Mendiolaza, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

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