El arte del emprendedor para hacer realidad los sueños

el arte del emprendedor para hacer realidad los sueños

Podríamos decir con seguridad que emprender es un arte, tener imaginación para pensar en un sueño, una visión y lograr hacerlo realidad.

El emprendimiento es una filosofía de vida, un estilo de existencia, un código de conducta que, en la búsqueda de hacer realidad un ideal, objetivo o sueño, combina racionalidad y emocionalidad como en todo arte. La razón para minimizar el riesgo cuando se acomete con resolución un proyecto y la pasión para hacer posible lo que para otros sería imposible”. (Raúl Diez Canseco Terry, 2014)

Cada vez que emprendemos algo nuevo, semejamos la figura de un pintor que al inicio tiene un lienzo en blanco. El hecho de emprender algo para buscar tus sueños implica tomar decisiones y esto requiere dos cosas:

  1. Hacernos responsables de las consecuencias de las decisiones que tomamos. Esto es todo un reto, pues cabe la posibilidad de que no todo salga como se desea. Muchas veces se puede tener temor para emprender algo nuevo y entonces no se toma decisiones para evitar problemas y nos decimos a nosotros mismos «mejor no intentarlo», para no perder la comodidad que podríamos tener en ese momento.
  1. Otra implicancia de tomar decisiones es pagar el costo de oportunidad; es decir, decidirse por algo y dejar de hacer otra cosa. Esto es muy difícil para la mayoría de personas, ya que si decidimos hacer algo nuevo, emprender algo nuevo, algo propio, tendríamos que dejar ese trabajo cómodo que nos da la “seguridad» de un ingreso mensual.

Una opción es no tomar ninguna decisión y no hacer nada diferente para no perder lo seguro, y al final siempre nos quedamos como estamos.

Cuando emprendemos algo nuevo, al principio puede ser que no se vea muy bien. Esto me hace recordar una situación cuando me dedicaba a confeccionar prendas de vestir sobre medida: una señora vino a mi taller a probarse un vestido que le estábamos confeccionando y se molestó porque en su opinión el vestido le quedaba muy feo. Me costó mucho convencerla que aún estaba en proceso, que aún faltaba mucho por hacer, que solo era una primera prueba.

Considero que el emprender un proyecto nuevo es algo similar. Al inicio muchos pueden pensar que las cosas están saliendo muy mal y pueden desanimarse. Pero el emprendedor no ve lo feo que van las cosas, sino que tiene la capacidad, como todo artista, de imaginar el resultado final por el cual está trabajando.

Avanzar contra corriente es un desafío: siempre se van a presentar problemas, las dificultades están ahí. Esto puede hacer que vengan a tu mente pensamientos negativos como: “no tengo tiempo, no tengo dinero, aún no es el momento o quizás aún no estoy capacitado para hacerlo”. Pero son solo excusas, pues los problemas siempre van a estar presentes y es necesario desarrollar la habilidad para convivir con ellos.

El arte de emprender es tener un sueño y tener una visión muy clara. Esto nos dará fuerzas para no rendirnos ante las dificultades y saber adónde queremos llegar. Como mencioné al inicio, un pintor empieza con un lienzo en blanco, pero poco a poco, con cada pincelada la pintura va tomando forma y al final logra ser una hermosa obra de arte.

La idea es continuar. El arte de emprender es continuar, despertar cada mañana pensando en seguir avanzando.

En el camino las cosas van cambiando. El secreto para el éxito es seguir adelante aunque haya cansancio y muchas dificultades. Al final vendrán las satisfacciones, así como el pintor presenta el resultado de su trabajo y todo el mundo empieza a verlo, a reconocerlo y a felicitarlo. Lo que solo existía en la imaginación del artista cobra finalmente sentido y hermosura.

Esto precisamente sucedió cuando la señora recogió su vestido terminado. Estaba muy contenta de cómo había quedado, estaba a su medida y le estilizaba la figura. Salió más bonito de lo que ella pensaba. ¿Qué hubiera pasado si yo hubiera decidido no continuar en la confección del vestido? Seguramente me habría privado de la satisfacción que sentí al ver feliz a la señora. Hay que animarse a llegar al final, no quedarse en el camino de ese pequeño proyecto, de ese viaje, no privarse del placer de sentir la satisfacción de alcanzar tu meta. Haber imaginado un proyecto y verlo realizado parece un sueño. Quizás te cueste creer que lograste alcanzar algo grande, tal vez para muchos es muy complicado por no decir imposible.

Todas las personas nacemos con un potencial, con habilidades, con talentos. Eso se refleja en las cosas que más nos gusta hacer: pintar, dibujar, escribir, bailar, cocinar, etc. Es cuestión de decidir hacer lo que nos gusta.

¿Qué estás haciendo con todo tu talento? ¿Estás cambiando el mundo? Es como el escritor que escribe algo y después lo guarda en un cajón, o el fotógrafo que toma fotos y no las muestra, o quien solo canta en la ducha. ¿De qué sirve saber hacer algo y no hacer nada con ello? Probablemente de nada.

Es recomendable hacer un alto y darnos la oportunidad de pensar sobre qué es lo que queremos hacer con nuestra vida. Esto nos va a ayudar a planear nuestro futuro. Si no hacemos este ejercicio, la vida nos va a llevar y quizás nos lleve a algún lado que no nos haga completamente felices. El hecho de buscar un propósito y saber para qué estamos en el mundo tiene que ver mucho con el hecho de ser felices.

Imagínate haciendo lo que te gusta, interactuando con las personas que quieras. Aférrate a esa idea tanto hasta que se haga realidad, y al final disfrutarás los frutos de tu esfuerzo. La satisfacción está en pasar los distintos obstáculos, no en que las cosas sean fáciles.

Finalmente, considero muy importante compartir, pues si todo lo que hacemos es solo para nosotros mismos, eso no sirve. Por tanto, debemos tratar de que toda nuestra creatividad y nuestros dones estén al servicio de los demás, que todo lo que tenemos para darle al mundo se manifieste en lo que hacemos.

Termino con una frase de Teresa de Calcula: “El que no vive para servir, no sirve para vivir”.

*Este post es una colaboración de Elizabeth Emperatriz García Salirrosas, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

Raúl Diez Canseco Terry . (2014). El arte de emprender. Fondo Editorial Universidad San Ignacio de Loyola, 1, 312. http://www.rauldiezcansecoterry.com/el-arte-de-emprender-descarga/pdf/el-arte-de-emprender.pdf

 

 

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