Innovación y productividad, camino al éxito

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Como hemos sostenido, es deseable que los candidatos a la presidencia enfaticen en aspectos como un “shock de productividad”, que debería ser transversal a la intervención, la vía más sostenible para el crecimiento y distribución.

La teoría y evidencia es clara

Nos muestra que el máximo potencial de desarrollo económico de un país se alcanza bajo el marco institucional de un régimen de libre funcionamiento de los mercados, en una economía integrada al mundo que se desenvuelve en un régimen de competencia, siendo lo más importante apoyar el emprendimiento y la innovación en un entorno amigable con este propósito. Ciertamente, es clave promover el ambiente competitivo necesario para generar los incentivos apropiados para que nuevas oportunidades de negocio se desarrollen.

Más innovación, más productividad

La mejor manera de apoyar la innovación –factor clave para mejorar la productividad de la economía- es transformándola en una imperiosa necesidad para la subsistencia y proyección de las empresas, y no en una mera opción que está disponible, pero que puede tomarse o no. Las empresas deben tomar conciencia de que si no innovan, ya sea en productos, procesos, etc., no van a poder subsistir ni en el mercado local ni en los mercados internacionales (E&N, H. Cheyre, feb. 2016).

Fácil para entrar, fácil para salir

Es importante señalar que la promoción de la competencia no significa solo generar un ambiente en que los actuales actores de una industria compitan más entre sí, sino muy especialmente crear las condiciones para que los distintos mercados puedan ser “desafiados” por nuevos entrantes, que usualmente son los principales agentes de cambio en las industrias.

Así, el Estado podría dedicarse a la remoción de todas aquellas trabas que dificultan el ingreso de nuevos actores a los mercados, y que a fin de cuentas son los que introducen productos más innovadores y nuevos procesos que van mejorando la productividad de la economía.

Comportarse como economía global

Cabe sugerir el avance hacia un enfoque más abierto, propio de economías globalizadas, en que se debe buscar espacios de colaboración estratégica entre los sectores público y privado para cerrar brechas y “tender puentes” que permitan mejorar la productividad, para así poder competir exitosamente en mercados internacionales.

Desde esta perspectiva, debe haber un cambio en el foco y diseño institucional, desde aquel orientado a la selección de industrias específicas, hacia un nuevo sector público capaz de proveer bienes públicos con mayor flexibilidad y a la medida de lo que requieren los agentes privados para poder competir globalmente (Making Innovation Policy Work, OCDE y World Bank 2014: http://www.oecd.org/sti/inno/making-innovation-policy-work-chapter1.pdf). Aquí pues la estrategia de “elegir sectores ganadores” (picking winners) no es la óptima.

Generando capacidades de innovación

Hay dos caminos que conducen a lograr más productividad:

  • Optimizar los procesos con los recursos ya disponibles, lo que exige flexibilidad para combinarlos de la mejor manera posible.
  • Innovar, implementando nuevas ideas, creando nuevos productos, diseños, procesos, modelos de negocios u organización productiva. La base para lograr una mayor productividad son las personas.

Si es bueno innovar, ¿cómo hacerlo a nivel micro? Este es tema para otro artículo, pero señalemos que de manera creciente se escuchan respuestas basadas en la motivación, actitud, creatividad, sistemas informáticos, entre otros. Sin embargo, en innovación así como otras actividades de alta demanda, riesgo e incertidumbre, hay un punto donde no hay motivación, actitud, creatividad o sistema capaces de compensar la falta de preparación, conocimiento y entrenamiento.

*Este post es una colaboración de Francisco Huerta Benites, docente de la Facultad de Negocios de la Universidad Privada del Norte.

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