“La educación virtual ya no es la educación del futuro sino la educación del presente”

Poseedor de un espíritu vanguardista, nuestro docente Luis Arce manifiesta que a pesar de los retos que plantea, la educación remota debe entenderse como la educación del presente, en un entorno en el que los estudiantes son protagonistas de su formación.

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Luis Arce desempeña funciones de acompañamiento y monitoreo del docente en nuestra universidad.

A propósito del Día del Maestro, la trayectoria de cinco destacados docentes que se desempeñan en diversos lugares del país fue reseñada por Sineace. Luis Arce, especialista en pedagogía de nuestra universidad en campus Cajamarca, proviene de una familia de maestros y junto a la vocación de enseñar tiene la de trascender en sus estudiantes, algo que él entiende como «enseñar a pensar y trabajar no para que nuestra presencia se note, sino para que nuestra ausencia se sienta».

Usted es parte de una familia de maestros. Junto con este entorno decisivo, ¿qué otras motivaciones lo llevaron a convertirse en pedagogo?

Crecí en el seno de una familia con fuertes convicciones religiosas y mi primera imagen de docencia nace de esa fuente, del maestro. Además, la vida me regaló la posibilidad de tener a mi padre como mi profesor en la escuela, en la casa y en la vida, ver su trabajo diario y sentir el afecto por sus estudiantes inspiraron mi futuro profesional. Aprendí desde muy joven a disfrutar de hacer de lo cotidiano una experiencia de aprendizaje y una forma hermosa y honesta de sustento, pues daba clases particulares y aún lo hago. Ser docente es vivir una paternidad espiritual, es disfrutar del salario emocional más que del económico, es saberse útil en cualquier contexto… hacer docencia es dedicarse a la mejor de las profesiones.

¿Qué necesita un docente para trascender en sus estudiantes?

Todo docente es un profesional privilegiado, pues tiene el poder de construir un mundo nuevo. Trascender es dejar huella sin necesidad de pisar sueños y personas, trascender en generaciones jóvenes es elegir marcar vidas sin dejar cicatrices.

Considero que para que un maestro logre ser recordado como orientador o guía debe optimizar su capacidad de escucha y de empatía. Ser compañero de viaje para nuestros estudiantes es un desafío que debe asumirse con compromiso y empeño. No es suficiente la formación académica para trascender, sobre todo si aspiramos a ser buenas personas más que buenos profesionales. Trascender significa transitar en ascenso, enseñar a pensar, trabajar no para que nuestra presencia se note, sino para que nuestra ausencia se sienta.

¿Qué acciones serían necesarias para potenciar y fortalecer el sistema educativo en el Perú?

Fortalecer nuestro sistema educativo involucra una mejor organización del mismo, pues nuestra gran variedad geográfica, socioeconómica y cultural exige contextualizar y diversificar la propuesta curricular, de tal modo que responda a necesidades e intereses de aprendizaje específicos. También es necesario democratizar el acceso al uso de nuevas tecnologías, tanto para docentes como para estudiantes; un agudo análisis del entorno laboral al que tendrán que insertarse nuestros estudiantes, así como de sus competencias. Es imprescindible, también, revalorar la carrera docente, devolverle la prestancia que alguna vez tuvo, promover procesos de selección y formación óptima de los futuros encargados de guiar a nuestros hijos, con una formación de calidad, ética, tecnológica y ecoamigable, pues nuestra realidad así lo demanda.

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Nuestro docente sostiene que en el nuevo entorno de virtualidad los estudiantes son protagonistas de su aprendizaje. (Foto: aci.org.co)

«Todo docente es un profesional privilegiado, pues tiene el poder de construir un mundo nuevo. Trascender es dejar huella sin necesidad de pisar sueños y personas»

Entrando en coyuntura, ¿ha sido muy retador enseñar este semestre a los jóvenes de UPN?

En UPN me desempeño como especialista en Pedagogía, razón por la cual mi labor está más ligada al monitoreo y acompañamiento docente, lo que ha resultado una experiencia retadora y de aprendizaje continuo.

Hacer docencia remota implica una planificación distinta, probablemente más exigente y ardua, más aún para docentes que, en gran número, somos migrantes tecnológicos más que nativos digitales.  En mi experiencia personal, enriquecida con el diálogo permanente con docentes de la universidad, he tenido desafíos parecidos al acompañar videoconferencias, monitorear aulas virtuales y planificar reuniones de retroalimentación; experiencias, todas, muy importantes para seguir aprendiendo, pues tengo claro que quien se permite enseñar no puede permitirse dejar de aprender.

¿Cómo ha sentido a nuestros estudiantes y qué virtudes y actitudes son las que más rescata de ellos?

Integrar eficazmente un sistema educativo con muchos rezagos el siglo XIX, docentes del siglo XX y estudiantes del siglo XXI es un trabajo complicado pero satisfactorio.  Nuestros estudiantes también han asumido el reto de insertarse exitosamente en el entorno virtual. Creo que el ánimo por explorar nuevas propuestas tecnológicas ha sido mayor que el desánimo, a veces debido a problemas técnicos.

Mi apreciación está basada en el acompañamiento a mi hija, estudiante de Ingeniería Industrial de nuestra universidad, quien también ha sentido la necesidad de adaptación y ha asumido el cambio de la mejor manera. Nuestros jóvenes, acostumbrados a pasar gran parte de su día frente a una pantalla, tienen la virtud de rápida adaptabilidad a las innovaciones y su actitud, suele ser positiva.

En aras de salvaguardar la salud, el próximo ciclo las clases seguirán siendo virtuales. ¿Qué les diría a aquellos jóvenes que tienen algunos reparos contra los sistemas de educación virtual?

Los jóvenes tienen la necesidad de escuchar razones en lugar de obedecer imposiciones. Es importante hacerles notar la imperiosa necesidad de priorizar el cuidado de su salud y la de sus familias, pero también promover en ellos la integración a un contexto que privilegia el trabajo remoto y los entornos virtuales, lo cual requiere que asuman mayor protagonismo en su autoaprendizaje. La educación virtual ya no es la educación del futuro sino la educación del presente, y por eso nuestros estudiantes deben gestionar de manera autónoma no solo sus tiempos, sino también sus ritmos y estilos de aprendizaje.

Conoce más sobre los logros de nuestros docentes y estudiantes ingresando a nuestra plataforma de blogs.

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