“Recomiendo una experiencia de intercambio académico”

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Elegir para mi intercambio académico a la Universidad del Valle de México, sede Lomas Verdes, fue una decisión bien tomada ya que ofrece una buena calidad académica. La experiencia que viví, ya estando dentro de la escuela, será muy valiosa no solo para mi vida profesional sino también para mi vida personal.

Viajar a México me sirvió para conocer su cultura, la cual es muy variada, rica y acogedora, algo que se refleja en las instalaciones de la universidad, ya que siendo extranjera me tendieron la mano y ayudaron en mi proceso de inscripción. La UVM Lomas Verdes tiene instalaciones grandes y bonitas: sala de cómputo, gimnasio, un campo de fútbol rápido y americano, canchas de básquet y voleibol, además de contar con amplias áreas verdes.

En el transcurso del año que estuve en México pude conocer lugares turísticos como Bellas Artes, la Basílica de la Virgen de Guadalupe, Coyoacán, Cuernavaca, el Ángel de la Independencia, el Monumento a la Revolución, las pirámides de Teotihuacán, el Catillo de Chapultepec y la Embajada del Perú. En cuanto a la economía mexicana, en mi opinión está entrando en crisis ante la devaluación del peso frente a la moneda estadounidense.

Su gastronomía es diversa. Me gustaron mucho las quesadillas, los famosos tacos, las flautas y sus dulces picosos. También sus famosos tequilas, mezcal, cahuama y cervezas. Hay un dicho aquí: que no puedes irte de México sin haber probado su tequila y embriagarte hasta morir o el de ir a una de sus fiestas porque son las más grandes y bonitas.

A mi llegada me sorprendió que dentro de su vocabulario no se encuentre la palabra menú, porque llaman comida corrida, además de su típica palabra para referirse a los amigos, “wey”.

La música mexicana es divertida. Escuché nuevos tipos de música como la banda, las rancheras y la cumbia mexicana, la cual se baila de una forma muy distinta a la de Perú.

Además por supuesto de su gente, que es muy servicial y amable. Mis compañeros de la universidad me acogieron el primer día de clase y recuerdo que les gustaba mucho las llamas y querían montarlas como caballos. Además, les sorprendió que nosotros comamos cuyes, porque para ellos es un animal doméstico, una mascota. Varios amigos me preguntaron cómo podíamos comerlos.

Recomiendo esta experiencia a todos los estudiantes de la Universidad Privada del Norte porque es enriquecedora e inolvidable. Se los aseguro: la pasaran increíble, con muchas aventuras y alegrías.

*Este post es un testimonio de Yudit Hisamar Marrufo Briceño, estudiante de la carrera de Administración y Negocios Internacionales de la Universidad Privada del Norte.

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