“He crecido mucho gracias al intercambio”

Quería realizar un intercambio académico porque quería conocer una realidad diferente y una forma diferente de aprender sobre arquitectura. A inicios de 2012 conocí a un amigo que hizo intercambio en España, también de UPN y de la misma carrera, quien me contó que fue una experiencia increíble. Después de conversar con él y con mis padres, me convencí y comencé con el proceso. Decidí venir a Brasil, a la Universidad Anhembi Morumbi (UAM).

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Los que ya hicieron el intercambio saben que es un trámite largo, pero también saben que vale la pena. En enero de 2013 recibí la carta de aceptación de UAM y en febrero ya estaba en São Paulo.

El primer mes en la universidad me sirvió para familiarizarme con el idioma, porque en casa solo hablaba español. Ya en el trabajo conocí personas increíbles que fueron excelentes profesores de portugués.

Tuve suerte al encontrar prácticas a finales de marzo del mismo año. Hice prácticas dos meses en una empresa de iluminación en el área de proyectos, luego en un estudio de arquitectura y diseño de interiores donde trabajé hasta graduarme, es decir, hasta febrero de 2015. Mi intercambio fue increíble: conocí lugares, personas, comidas, culturas, costumbres diferentes. Pasé por muchas cosas que nunca hubiera vivido en Perú, podría escribir mucho sobre todo lo que pasó aquí, pero me limitaré a decir que hacer el intercambio ha sido una de las mejores decisiones de mi vida, me ha servido para crecer mucho.

El intercambio no es solo estudiar y divertirse; también significa pagar alquiler, acordarte de comprar comida y cocinar, convivir con personas muy diferentes, acostumbrarte a una nueva ciudad y su tráfico, e incluso acostumbrarte a un nuevo clima. Lo que más me gustó del intercambio es la falta de monotonía, siempre hay algo nuevo que hacer, personas nuevas y muy distintas que conocer y nunca estás realmente seguro de lo que pueda suceder, así que cada día te sorprende con situaciones buenas y malas; para aprovecharlas o para hacerles frente y solucionarlas.

La verdad es que al inicio mi plan era quedarme un semestre, luego me animé a quedarme un semestre más y al final preferí quedarme para realizar la doble titulación.

Me gradué y decidí quedarme a vivir un tiempo en São Paulo. Por ahora estoy trabajando en un estudio de arquitectura y diseño de interiores especializado en área corporativa y hotelera. En fin, estoy feliz de haber tomado la mejor decisión de mi vida (hasta hoy).

* Este post es una colaboración de Estefanía Aguilar, ex estudiante de la carrera de Arquitectura de la Universidad Privada del Norte.

 

 

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1 respuesta

  1. Ana Paula dice:

    Este tipo de anécdotas que ocurren entre los alumnos de mi universidad, es una gran motivación para mantenernos en competencia, ser líderes, desarrollar las aptitudes y actitudes para ser mejor cada día. Realmente me encantaría también hacer un intercambio de estudio. Veo que son experiencias y oportunidades que te da la vida para crecer como persona y en la vida profesional. Felicitaciones para ella.

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