“Estudiar en México ha sido una gran experiencia”

Mi nombre es Charito Jhanett Mestanza Ocas, estudio la carrera de Administración y Negocios Internacionales en el campus UPN Cajamarca y tuve la oportunidad de realizar un intercambio a través de la red Laureate International Universities en la Universidad del Valle de México en Zapopan.

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La idea de pasar un tiempo en otro país me entusiasmaba y a la vez me hacía pensar en lo difícil que podía ser el estar lejos de mi familia, amigos y cultura. Pero ésta ha sido una de las mejores experiencias de mi vida.

Guadalajara y Zapopan son dos de las trece ciudades que se fundieron en una sola, lo cual las vuelve una zona metropolitana enorme y encantadora, con paisajes llenos de árboles y una agradable arquitectura. La ciudad es además un ejemplo de desarrollo y sostenibilidad económica, su gente es muy amable y cordial. Junto con todo esto, pude fortalecer mis relaciones interpersonales y desenvolverme de manera natural en otra cultura.

Por otro lado, UVM es una universidad atractiva en su infraestructura, con diferentes carreras y diversidad cultural. El sistema de estudios es bueno, apuestan por el autoaprendizaje e investigación. Cuenta con aulas amplias, una biblioteca extensa y dentro de ella un salón de conferencias,  laboratorios de cómputo para los alumnos que necesitan realizar sus tareas, un aula para impresiones de trabajos, dos cafeterías, una de ellas con mensajes a favor del reciclaje, y también centros para la recreación y el deporte.

Fui a la universidad por primera vez para averiguar mi horario y para llegar hasta ahí tomé el autobús, que en México llaman “camión”. Recorrí la vía periférica, muy extensa, y tardé quince minutos aproximadamente en trasladarme de mi casa a UVM (unos 19 km.).

Al empezar las clases viví parte de los momentos más agradables de mi vida. El recibimiento de mis profesores y compañeros fue uno de ellos: desde que supieron que era de intercambio me brindaron su apoyo en todas las áreas. Cuando me tocaba presentarme ante los demás, al mencionar que era de Perú algunas chicas exclamaban en voz alta “¡Machu Picchu!”, eso era lo primero que identificaban de mi país.

Ya en clases me preguntaban cómo había hecho para el intercambio, cómo era la cultura de Perú, de Cajamarca, nuestra comida y cosas por el estilo, y poco a poco iba haciendo amistades. Por cierto, los mexicanos son súper divertidos y no puedes aburrirte con ellos.

Otra experiencia inolvidable fue mi primer almuerzo con amigos tapatíos (de Guadalajara). Gabriel, un amigo, me sugirió comerme un chile (semejante al ají) y yo acepté la propuesta. Como vi que él le dio una mordida yo hice lo mismo y me di una gran sorpresa cuando sentí toda una explosión por dentro: ¡picaba demasiado!, y como dicen por allá “me enchilé”. Ellos están acostumbrados a comer picante en todas sus comidas, y es más, aún la fruta la sazonan con tajín (chile en polvo). Es algo raro su forma de consumir la fruta pero es parte de su cultura.

Regresando al tema de la universidad, en una clase (Ética Profesional) tuve la oportunidad de pasar tiempo con once franceses, que también habían ido de intercambio. En una de ellas me tocó formar grupo con ellos, eran muy respetuosos y divertidos pero la verdad es que hablan súper fuerte. Recuerdo que tenía que casi gritar para que me escucharan.

Mientras transcurrían los días mi estancia en México era cada vez más bonita. Me enamoraba de todo, de la comida, de la forma de ser de las personas, de la arquitectura, de la universidad, de su cafetería y de tantas cosas.

Además, Paola, un ejemplo vivo del humor mexicano, cada vez que me veía me recibía con una curiosa canción: “Cha cha cha Charito en casa…” y eso me causaba mucha gracia.

También tenemos diferencias para llamar a las cosas. Por ejemplo, ellos no saben qué es una chompa, casaca, vincha, polo y polera. Para ellos son sweater, chamarra, diadema, blusa o playera y sudadera respectivamente. Para no mencionar que algunas palabras que para nosotros pueden ser normales puede significar para ellos un insulto o una frase ofensiva y viceversa. Tuve que ser precavida en ciertas situaciones para no decir algo inapropiado.

Luego llegaron los exámenes. Aprobé y recibí algunas felicitaciones por parte de mis maestros por mi desempeño. Y aprendí que no es el país o la universidad la que hace al alumno, sino el alumno al país y la universidad.

Para el tercer parcial se nos asignó la elaboración de un proyecto final que involucrara todas las materias de la carrera, y se nos designó trabajar en grupo de 15 a 20 integrantes, de primero a noveno ciclo de la Facultad de Negocios. Mi equipo estuvo conformado por 18 participantes, con los cuales nos reunimos con frecuencia para trabajar el proyecto, que al ser evaluado obtuvo un 10, calificación que nos ayudó con el 60% en la nota final de cada curso.

En conclusión, estudiar en México ha sido una motivación extra para terminar pronto mis estudios en Perú y pensar en volver a un país que me ha dejado absolutamente encantada.

* Este post es una colaboración de Charito Mestanza Ocas, estudiante de la carrera de Negocios Internacionales de la Universidad Privada del Norte.

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1 respuesta

  1. karolina tapia dice:

    Definitivamente fue una gran experiwncia pero considero que deben de poner la foto de charito no de otras personas.

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