María Graciela Sánchez Arce tenía una preocupación antes de iniciar sus estudios: no es de Trujillo y buscaba una universidad en la que pudiera sentirse en familia. Relata que antes de conocer UPN había visitado algunas universidades, pero le parecieron grandes y frías. “Entonces tuve que tomar una decisión y no me equivoqué: en UPN desde el primer día sentí la calidez, respeto y calidad de su gente”.

Ahora María tiene los mejores recuerdos de su etapa de estudiante. “Fue muy bonita, éramos como una gran familia, hasta con los mismos profesores. Nos juntábamos en el patio y compartíamos gratos momentos”. Asegura que debido a esa calidez y una enseñanza de primer nivel se produjo en ella una transformación que le hacen ver las cosas de otra manera.

Trae a memoria una graciosa circunstancia durante un viaje a Chile. “No recuerdo si fue con Marita Martin o con Jaime Zárate, en un viaje de estudios a Chile. Luego de una capacitación intensa retornábamos al hotel y entramos a un pub. Se apagaron las luces y empezó el show, con un chico disfrazado bailando en el escenario. Jalamos nuestras sillas hacia adelante para tener una mejor visión, pero nuestros profesores nos pedían salir del local. Realmente nos reímos mucho”.

Egresada de la Facultad de Negocios, María hizo suya una frase pronunciada por uno de sus maestros: “una meta sin un plan es solamente un deseo”. Tan cierto como que para ella UPN simboliza familia.

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