Capa de ozono: ¿por qué es posible recuperarla con un compromiso global?

Datos del Protocolo de Montreal dan cuenta de una recuperación de hasta el 3% de la capa de ozono desde el año 2000. De este modo, los riesgos de la radiación solar sobre la salud tienden a reducirse y el éxito parcial de la preservación de este elemento de la estratosfera podría lograrse al 2035.

La reducción del uso de compuestos clorofluorocarbonos (CFC) es fundamental para recuperar el ozono de la estratosfera.

De acuerdo con National Geographic España, la baja densidad de ozono registrada por el satélite Copernicus Sentinel-5P de la Agencia Espacial Europea constató la extensión del agujero de la capa en un máximo de 25 millones de km2 (2020), niveles comparables solo con los del 2018 (22.9 millones de km2) y 2015 (25.6 millones de km2)[1]. En este contexto, las fluctuaciones de concentración de dicha molécula catalogaron al 2019 (9.3 millones km2)[2] como el año de mayor logro en cuanto a la recuperación de la capa de ozono.

Si bien el aumento de moléculas contaminantes repercute en el incremento del agujero de la capa de ozono, la dinámica meteorológica en el Ártico conocida como vórtice polar (región de vientos circulares rápidos que se intensifican en el otoño y aíslan la masa de aire dentro de sí mismos manteniéndolo muy frío) es pieza clave para el análisis comparativo de resultados[3].

Desde la perspectiva de contaminación puntual y/o difusa, el cambio climático es la expresión más agresiva de los problemas ambientales identificados.

Ozonosfera, temperatura, perturbaciones ecológicas y de salud

En la connotación “destrucción de la capa de ozono”, las reacciones fotoquímicas vinculantes a compuestos clorofluorocarbonos (CFC) propician en la estratosfera la liberación de átomos de cloro a partir de la intervención de rayos UV[4]. En consecuencia, la ozonosfera (capa de ozono) pierde la posibilidad de absorber entre 97 al 99 % de la radiación ultravioleta. En adelante, el factor temperatura se vuelve denominador común en perturbaciones ecológicas e incidencias neoplásicas como la más representativa[5].

Frente a los hallazgos registrados, el Protocolo de Montreal planteó el objetivo de reducir el 99% entre producción y consumo de productos que incluyeran CFC, Halones, CFC completamente halogenados, Tetracloruro de carbono, 1,1,1-Tricloroetano (Metilcloroformo), Hidrobromofluorocarbonos, Metilbromuro, Bromoclorometano[6] además de hidrofluorocarbonos (HFC)[7].  Este último, con proyecciones de reducción en un 85% en países desarrollados al 2036 y el beneficio de evitar hasta 0.4 °C del calentamiento global[8].

Un compromiso mundial para recuperar la capa de ozono

Actualmente, los resultados de ratificación del Protocolo de Montreal por diversos países incluido el nuestro[9], manifiestan de forma científica que en partes de la estratosfera se ha recuperado de 1 a 3% de ozono por década desde 2000. El éxito parcial al 2035 y total al 2060, solo dependerá del compromiso individual y colectivo de las naciones.

En la síntesis de evidencias, el desarrollo sostenible vinculado a una política ambiental sólida tiene la oportunidad de incluir en su gestión estrategias permanentes y continuas que garanticen la administración de intereses y expectativas sobre la calidad de vida y desarrollo integral de la población[10].

*Este post es una colaboración de Vanessa Sánchez Ortiz, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Privada del Norte.

Conoce más sobre los problemas con la capa de ozono, calentamiento global y otros temas ambientales ingresando a nuestra plataforma de blogs.

[1] National Geographic – España. (enero 2021)

[2] Agencia europea de medio ambiente. (2019)

[3] Organización meteorológica mundial. (mayo 2020)

[4] Ministerio del medio ambiente de Chile (2016) Guía calidad del ambiente y educación ambiental

[5] López Figueroa F. (2010) Implicaciones dermatológicas del cambio climático y de la disminución de la capa de ozono.

[6] Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Protocolo de Montreal relativo a las sustancias que agotan la capa de ozono. (2000)

[7] Enmienda de Kigali. (2019)

[8] Ministerio del Medio Ambiente – Chile

[9] D.S. nº 017-2019-RE

[10] Ley General del Ambiente Nº 28611

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