Proyecto Michiquillay: implicancia en el crecimiento y desarrollo de Cajamarca

proyecto michiquillay: implicancia en el crecimiento y desarrollo de cajamarca

Antes de hablar sobre el Proyecto Minero Michiquillay, debemos recordar la importancia de la minería en nuestras vidas, ya que todas las civilizaciones han dependido de una u otra forma de esta actividad que es tan antigua como nuestra existencia. Pero antes es necesario entender qué es una minería responsable.

Si bien es cierto no existe un concepto específico sobre minería responsable, dentro de toda la literatura destacamos lo siguiente: “Minería responsable” no es un eslogan ni un concepto, más bien es una actitud que asumen las empresas mineras serias que sustentan el desarrollo de sus operaciones considerando tres ejes fundamentales: técnico-económico, ambiental y social. (Daniel Esquivel K. La Estrella de Panamá, 2017). De tal manera que podríamos llamar a la activad extractiva en Cajamarca: “Minería responsable para el desarrollo e inclusión comunitaria con buenas prácticas sociales y ambientales”.

Por lo tanto, las empresas mineras deben ser agradecidas con esta tierra que les brinda beneficios incalculables, y deben retribuirlo en responsabilidad social y ambiental. Las comunidades deben notar esta retribución en el mejoramiento sustancial de su calidad de vida, educación, salud, y todo lo que conlleva indirectamente con este desarrollo. Es decir, dejar una huella positiva, lo que conocemos como “desarrollo sostenible en el tiempo”.

Retomando el análisis del proyecto, los beneficios serán de gran magnitud, y no solo para el Estado -pues significará una inversión inicial de 2,000 millones de dólares-, sino para las comunidades aledañas al proyecto y a la región de Cajamarca. Un proyecto de esta dimensión fortalecerá las relaciones, manteniendo un ambiente social adecuado que haga viable su desarrollo. Los aportes o contribución que generará los podemos desglosar en empleos, salud, educación, comercio local, impuestos, canon minero, entre otros.

El beneficio de Michiquillay va más allá de lo que podemos imaginar. Retornar la confianza a un país y a una región que ha sido minera por excelencia durante cientos de años es el reto y se puede alcanzar. Demostrar que la actividad extractiva puede ser competitiva, responsable y sustentable para asegurar una sana convivencia con la comunidad y actividades relacionadas al rubro agrícola y ganadero es posible.

Sabemos que nuestro desarrollo no se transa y en la Universidad Privada del Norte, como parte plenamente involucrada en esta sociedad, tenemos como misión formar profesionales altamente competitivos y con valores, líderes en la transformación y el desarrollo de nuestra región. Tenemos la vista en este proyecto, pues identificamos claras oportunidades para nuestros estudiantes y egresados, quienes serán los principales actores. En este contexto, estamos convencidos que ellos construirán un puente adecuado entre proyectos como éste y el crecimiento de Cajamarca.

Cabe mencionar que la adjudicación del proyecto Michiquillay fue aplazada por ProInversión para el 20 de febrero, lo que genera incertidumbre en torno a la empresa que será elegida. Desde UPN esperamos que la ganadora desarrolle una minería responsable, ya que creemos que será la puerta para que otros proyectos cercanos adquieran la licencia social y concreten resultados de años de exploraciones en esta región.

*Este post es una colaboración de Alex Marinovic Pulido, coordinador de la carrera de Ingeniería Geológica de la Universidad Privada del Norte.

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1 respuesta

  1. 3 julio, 2019

    […] desempeñé en las áreas de salud y seguridad ocupacional y entrenamiento en mina, de allí que conozco la importancia de estos equipos, de cuyo adecuado funcionamiento dependen las […]

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