Gestión de la ayuda en casos de desastre

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Cuando una situación de desastre afecta a un país o a una región, surge el desafío de atender las necesidades más urgentes y vitales de las personas afectadas. El Centro de Operaciones de Emergencia Nacional (COEN), muy activo en los recientes eventos naturales, cuenta con el Módulo de Logística a través del cual se gestiona la ayuda humanitaria en el Perú. En dicho módulo podemos encontrar información referente a distribución de almacenes, costos de aeronaves, stock y seguimiento de bienes de ayuda, entre otros datos.

En 1999 en Costa Rica la Fundación para el Manejo de los Suministros Humanitarios (FUNDESUMA) elaboró el Manual de Manejo Logístico de Suministros de Emergencia, que al igual que el Sistema de Manejo de Suministros Humanitarios (SUMA), son herramientas que han sido utilizadas con éxito en diferentes situaciones de desastre brindando pautas que mejoran la cadena de suministro humanitario, de allí la importancia de analizarlas a fin de seguir mejorando nuestros sistemas.

En la fase de adquisición consideran priorizar la ayuda “vital” (agua, saneamiento, alimentos, albergues y salud). Equilibrar las compras locales que permiten atender rápidamente la urgencia, cuidando de no provocar desabastecimiento, y las importaciones que no provocan desabastecimiento. Brindar información oportuna respecto a cantidades y tipo de requerimientos para evitar el envío de donaciones innecesarias que consumen tiempo y esfuerzo. Para el transporte es importante listar la flota a fin de determinar necesidades de combustible, lubricación y capacidad de transporte. De igual manera, priorizar el transporte aéreo para atender solo las necesidades más urgentes debido a las limitantes que presenta en cuanto a costo y capacidad. El transporte terrestre brinda mayor capacidad, pero es uno de los más afectados por el deterioro de las carreteras. El marítimo es una buena alternativa de bajo costo que permite el abastecimiento en grandes volúmenes; sin embargo, requiere mayor tiempo para la movilización de la ayuda.

Se debe establecer rutas e identificar puntos de asistencia en caso de que suceda algo en el trayecto. Establecer medidas de seguridad para las unidades, el personal y la carga. Cada unidad de transporte debe contar con un medio de comunicación. Los materiales peligrosos deben ser transportados por separado y de preferencia con escoltas. Se debe tener claro quiénes estarán a cargo de la recepción en los puntos de llegada. Debido a la situación de emergencia es probable que no se cuente con equipo adecuado para la desestiba, caso en que se puede usar llantas sin aro que amortiguan la caída de la carga pesada sin dañarla. El almacenamiento juega un papel importante en la conservación de la ayuda humanitaria, y al igual que en cualquier almacén se deben tomar en cuenta que los ambientes estén limpios, secos, ventilados, seguros ante la incursión de roedores u otro tipo de plaga. Usar tarimas para el apilado cuidando los espacios de desplazamiento y las distancias a las paredes y el techo. Mantener un control de stocks considerando fechas de vencimiento. Separar los materiales peligrosos verificando las condiciones de almacenamiento propios de estos productos. Establecer una adecuada cadena de frío para los medicamentos que lo requieran. Es importante tener responsables de almacenes y vigilancia contratada a fin de evitar hurtos. Probablemente sea complicado dada la falta de personal, pero hay que entender que los almacenes son vulnerables en situaciones de desastre y el personal voluntario no asume responsabilidad en caso de suceder algo. Para el despacho armar kits: por ejemplo, kits para higiene personal, para dormir, etc.

Es importante que quienes apoyan el proceso de distribución sean personas o instituciones que representan a la población a fin de evitar que la ayuda se distribuya favoreciendo solo a ciertos grupos. Es entonces necesario que los procesos logísticos de ayuda humanitaria sigan mejorando a fin de que la ayuda llegue en buenas condiciones y de manera oportuna.

Pero la ayuda no termina acá. Posteriormente se debe atender las necesidades de educación, vivienda y trabajo. Se dice que hay negocios y pequeñas empresas que lo han perdido todo, pero no es así: permanecen el know-how, los clientes y el espíritu de superación. Por lo tanto, estos microempresarios solo requieren del financiamiento y la asesoría que les permita reactivar nuevamente sus fuentes de trabajo.

*Este post es una colaboración de Mylena Karen Vílchez Torres, docente de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Privada del Norte.

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