La extraordinaria labor de un docente para motivar a sus estudiantes

Hace algunos años, cuando yo era estudiante, el docente simplemente transmitía sus conocimientos sobre la disciplina que impartía. No se preocupaba por capacitarse, investigar, ni mucho menos por indagar nuevas teorías científicas. Escribía incesantemente en una pizarra verde y marcaba sus temas con tizas de yeso, para luego comenzar la explicación, que muchas veces era limitada.

Hoy se vive una situación muy distinta, pues la “educación está centrada en el alumno”,  y por ende, uno de los retos con los que se enfrentan los docentes cada semestre es la motivación que deben transmitir a nuestro nuevo grupo de estudiantes.

En este artículo, quiero compartir mi experiencia como docente de la Universidad Privada del Norte , así como mis puntos de vista con respecto a la motivación en la educación superior, la cual gira entorno a la temática tecnológica.

La importancia de la motivación en el curso introductorio de carrera:

El transmitir motivación se convierte en un factor crítico de éxito cuando se trata del curso introductorio de carrera para jóvenes ingresantes más conocidos como “cachimbos”.

upn_motivacion_estudianteSi te han encargado el curso introductorio de carrera, debes saber que además de transmitir los conocimientos de tu sílabo, tienes la responsabilidad de lograr una “deserción cero” (o casi) en tu grupo de alumnos. Claro está que algunas veces los “cachimbos” dejan la carrera por otros motivos que no podemos controlar, como por ejemplo:mudarse.

Pero no todas son malas noticias, lo bueno es que si estás inmerso en este embrollo, es porque tienes la confianza suficiente de tu decano, quien está convencido que tienes las capacidades para cumplir a cabalidad con esta tarea (que quizá no conocías hasta antes de llegar a este artículo).

Existe mayor posibilidad de cambio de carrera, e incluso, cambio de universidad, en los primeros semestres de la malla curricular. A lo primero, solemos denominarlo “deserción interna”, y a lo segundo, deserción externa. Es por ello que, el trabajo en clase, durante la materia de introducción a la carrera, es vital para lograr el objetivo de tener a todos tus alumnos convencidos de que están en el lugar correcto. Como verás a continuación, no todos tus nuevos pupilos son iguales.

Anatomía de un alumno de primer ingreso:

Cuando un joven de primer ingreso llega a su clase inicial, asiste al aula con una de estas tres actitudes:

  • Inmenso interés por empezar pues conoce mucho sobre la carrera profesional que eligió. Un familiar cercano le transmitió el interés y está seguro que esta será su herramienta para ganarse la vida.
  • Muchas dudas sobre su elección. No está seguro de haber entendido lo que le han dicho sobre la carrera profesional que está empezando. La idea de “probar a ver qué pasa” está presente y la posibilidad de “cambiar de carrera”, latente.
  • Bastante presión pues no fue él quien decidió su carrera. Está allí para seguir la “tradición familiar”. Aunque esto último es menos frecuente, podría ser cambiado por “Estoy aquí, pues no había nada mejor”.

Cualquiera que sea la realidad de cada alumno, el docente debe lograr que el porcentaje más alto posible continúe el siguiente semestre en la misma carrera.

Actividades que pueden ayudar a obtener motivación:

Una de las estrategias utilizadas hace mucho son las visitas guiadas a empresas o las charlas con egresados. Esta última es lo que realizo desde que tengo a cargo los cursos introductorios de carrera. Siempre he obtenido muy buenos resultados, como por ejemplo mi última actividad en donde un egresado conversó con mis estudiantes. Todos estuvieron muy atentos y posaron muy contentos para la foto del recuerdo. Esto los ha motivado mucho.

Cuando los “puntos fuertes” no juegan a favor:

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Cada carrera utiliza sus propias estrategias para captar adeptos. Estoy seguro que conoces muy bien los “puntos fuertes” de tu carrera y cómo utilizarlos para fidelizar a tus alumnos. Sin embargo, también algunas veces la misma carrera tiene sus temas difíciles, aquellos cursos que se han ganado la fama de ser los más complicados de la malla curricular y que hacen “correr” a la mayoría de estudiantes. Todos llegan a estas materias con el miedo y la resignación de tener que inscribirse en ellas, dos veces como mínimo.

El caso de Ciencias de la Computación no es la excepción. A continuación te invito a conocer nuestra situación y como he logrado obtener algunos resultados positivos hasta hoy.

La programación como enemigo:

En las carreras de tecnología, la especialidad más temida es la de Programación de computadoras. El caso particular es que a nivel internacional se vive desde hace varios años, una crisis muy grande pues nuestros prospectos (estudiantes universitarios) presentan graves problemas para terminar con éxito las materias de esta especialidad. Sobretodo aquellas de iniciación en el área, como “Fundamentos de programación”, “Algoritmos y programación”, entre otras. Nuestro problema se agrava pues estas materias están en el primer o segundo semestre de la malla curricular. Allí donde ya vimos que es más frecuente la deserción tanto interna como externa. Para un joven de unos 17 años de edad es muy frustrante encontrar un “Goliat” a quien vencer en la “puerta de entrada” de su vida académica.

Sólo aquellos que llegan con inmenso interés son los que logran vencer a este Goliat. Los demás, la gran mayoría, nos abandonarán. Es preciso que la universidad (nosotros, los docentes universitarios), hagamos algo para rescatar a este gran grupo de prospectos que se nos escapan cada semestre. No por cuestiones económicas como podría imaginarse en el caso de instituciones particulares, sino por amor a nuestra profesión. Cada profesional defiende su área porque la ama. En Ciencia de la Computación queremos que los profesionales en tecnología sean cada vez más, en número y en calidad, pues amamos nuestra carrera y queremos que ésta crezca.

Ante esta realidad estamos luchando, algunos docentes, por cambiar las metodologías y herramientas usadas hace muchos años. Estas últimas sin grandes resultados, como ya les comenté; pues de no ser así, no existiría esta crisis y no estuvieras leyendo este artículo.

*El presente post es una colaboración de Alex Marín Méndez, docente de la carrera de Ingeniería de Sistemas Computacionales de la Universidad Privada del Norte.

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1 respuesta

  1. David dice:

    Fantástica reflexión! Éxitos.

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