Felicidad: ese esquivo pero alcanzable estado de bienestar

Felicidad: ese esquivo pero alcanzable estado de bienestar

En el Día Internacional de la Felicidad, una mirada a nuestra posición mundial en esta materia y a lo que necesitamos hacer para ser felices.

Se trata de una de esas dimensiones humanas sobre las cuales dar definiciones concluyentes o únicas reviste dificultad. Como la libertad, la fe o la tristeza, la felicidad engloba matices pues implica percepciones que tienen siempre componentes subjetivos. Así, lo que a uno le hace feliz no necesariamente hace feliz a otro. Existen sin embargo denominadores comunes que permiten entender este sentimiento vital, tal vez el más buscado por los seres humanos.

Partamos del concepto que nos brinda el diccionario de la RAE: felicidad es el estado de grata satisfacción espiritual y física. Algunos psicólogos añaden que dicho estado obedece a la realización de un propósito o el alcance de una meta. El movimiento de psicología positiva pone énfasis en potenciar todo aquello que funciona bien en lugar de reparar lo que va mal. Y hay quienes sostienen que la verdadera felicidad se encuentra en la persecución del logro y no precisamente en su consecución. Como fuese, es evidente que la felicidad supone un estado de bienestar al que tenemos en muy alta estima.

Ahora bien, la felicidad también es evaluada a escala nacional y eso es lo que ha venido haciendo la Organización de Naciones Unidas (ONU) a través del Informe Mundial sobre la Felicidad que publica anualmente. Aun cuando los datos del informe 2019 no han sido revelados, es previsible que a la cabeza del mismo continúen los países que habitualmente ocupan dichas posiciones. El año pasado el primer lugar lo tuvo Finlandia, seguido por Dinamarca, Noruega, Islandia y Nueva Zelanda. El top ten lo completan Suiza, Holanda, Canadá, Suecia y Australia.

¿Cómo le fue al Perú? Desafortundamente estamos lejos de ser un país feliz. Por el contrario, somos uno de los países más tristes de América Latina, solamente por delante de Honduras y Venezuela, que desciende a pasos agigantados en el ranking por obvias razones.

El Informe Mundial sobre la Felicidad califica ésta en función a las variables de ingreso per cápita, bienestar social, salud y esperanza de vida, libertad social, generosidad y ausencia de corrupción. Se entiende entonces que los altos niveles de pobreza, desigualdad, inseguridad, violencia y corrupción -predominantes en la región-, lleven a los autores del informe a señalar que los países de América Latina son «inusualmente felices». No obstante, llama la atención que Costa Rica (puesto 13) supere a Alemania, Bélgica, Estados Unidos, Reino Unido y Francia, y que México, Chile, Panamá, Brasil, Argentina, Guatemala y Uruguay antecedan a Singapur, España, Italia o Japón.

Otro de los indicadores que el informe toma en cuenta como referente de felicidad es la intención de emigrar. Detrás de Honduras (47%) y El Salvador (42%), el Perú es uno de los países donde potencialmente una porción alta de la población considera partir: 33%. Venezuela podría tener en este momento un porcentaje mayor de probables migrantes, pero según el informe esto estaría asociado más al rápido deterioro de la situación económica y política del país que a un sentimiento de insatisfacción prolongado.

Así las cosas, ¿podremos algún día llegar a ser un país feliz? Durante 76 años la Universidad de Harvard ha llevado adelante una investigación que busca responder a la siguiente pregunta: ¿qué nos hace realmente felices en la vida? El estudio continúa actualmente con más de mil hombres y mujeres, hijos de los participantes originales, y tiene como director al psiquiatra estadounidense Robert Waldinger.

Waldinger es rotundo al señalar que «lo importante para mantenernos felices y saludables a lo largo de la vida es la calidad de nuestras relaciones». El académico explica que a través del estudio han encontrado que, en el caso de las personas más satisfechas en sus relaciones, más conectadas a otros, su cuerpo y su cerebro se mantienen saludables por más tiempo.

«La investigación me ha hecho poner más atención en mis propias relaciones, no sólo en casa sino en el trabajo y en la comunidad. La tendencia social es a aislarnos, a quedarnos en casa viendo televisión o estar en redes sociales, pero en mi propia vida me he dado cuenta que cuando estoy más feliz es cuando no estoy haciendo eso», concluye.

A la par de las tareas que corresponden a quienes nos gobiernan por mejorar nuestros estándares de felicidad, podríamos empezar también por emular las buenas prácticas del profesor Waldinger.

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Fuentes:

https://www.apa.org/monitor/jan01/positivepsych

https://www.bbc.com/mundo/noticias-38071076

https://www.bbc.com/mundo/noticias-43418681

https://gestion.pe/economia/peru-ocupa-puesto-65-156-paises-felices-informa-onu-229340

https://www.emol.com/noticias/Tendencias/2018/03/14/898706/ONU-revela-su-ranking-de-felicidad-2018-Conoce-que-pais-lo-lidera-y-en-que-lugar-se-ubico-Chile.html

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