Mi tiempo, mi universidad, mi vida

mi vida, mi universidad, mi tiempo

El tiempo nunca se detiene y si no lo aprovechamos, nunca lo podremos recuperar. Dentro de la universidad nuestro tiempo está marcado por horarios, esto nos facilita la organización de nuestros cursos; pero ¿qué sucede cuando salimos de las clases programadas? Es posible que muchas veces nos hayamos sentido desconcertados en medio del pasillo y, otras, nos hayan ganado las ganas de pasear, chatear, enamorar o hasta dormir. ¡Qué problema, ¿no?!

Por ello, creo que es necesario aprender a dosificar nuestro tiempo en base a cinco criterios. El primero, es asumir que el tiempo es muy valioso y debemos hacer todo lo posible por aprovecharlo al máximo en beneficio de nuestras prioridades académicas, familiares, deportivas y amicales. Recuerda, eres tú quién prioriza el preciado tiempo libre que tienes.

Segundo, ahora que ya sabemos lo valioso que es el tiempo, es necesario armarnos de valor para establecer un horario de actividades que debemos cumplir, así suceda algo inesperado como alguna tentación emocional, amical, deportiva, etc. El mencionado horario debe ser elaborado teniendo en cuenta que lo más importante en este momento de tu vida es formarte para ser un profesional destacado; por ello, sería ideal si lo primero que aparezca en este sea la programación de una lectura en la biblioteca o un café con compañeros para conversar sobre el último libro que están leyendo. En este punto debes ser lo más creativo posible para que tu nuevo horario funcione.

Tercero, reserva un espacio en tu horario para las tareas y los trabajos en equipo. En este punto debes tener en cuenta que lo ideal es programar por lo menos tres o cuatro horas a la semana en diferentes intervalos de tiempo para que tengas las mayores probabilidades de éxito.

Cuarto, el deporte debe acompañarte en esta etapa de tu vida, pues si te das un tiempo para practicar alguno tendrás mayor fortaleza física y mental para afrontar los desafíos académicos y familiares que se te presenten.

Por último, un espacio para el ocio y los amigos siempre es necesario para eliminar el estrés de las tareas. Recuerda, los amigos son una gran motivación en los estudios, pero también pueden llegar a ser los mayores distractores de nuestras obligaciones.

Ahora que ya tenemos una visión más amplia sobre cómo usar nuestro tiempo, es importante recordar que no somos los primeros en tratar de solucionar este problema. Hace algunos siglos atrás Benjamín Franklin también lo intentó y compartió con todos la idea de que si amas la vida no debes malgastar el tiempo, porque el tiempo es el bien del que está hecha la vida.

Ánimo, el tiempo es oro, sé proactivo, ordena tus tiempos, genera horarios y sobre todo comprométete con tu futuro. Inicia hoy el cambio para que muy pronto puedas decir que eres dueño de tu tiempo y de tu vida.

*Este post es una colaboración de Juan Espinoza, docente del Departamento de Estudios Generales de la Universidad Privada del Norte.

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