Duque y su crítica a la modernidad

Duque y su crítica al modernismo

Paseo Colón en los años 30 del siglo pasado, época en que se sitúa la novela de Diez Canseco.

Entre los autores destacados de la vanguardia, la obra de José Diez Canseco refleja rasgos que podrían situarse en el denominado vanguardismo puro. Esto por la riqueza temática y estilo característico del que goza su preciada novela Duque, a la cual, desafortunadamente, la crítica no le ha dedicado un trabajo minucioso.

Quien se adentre en esta novela encontrará un lenguaje dinámico: humor, ironía, sarcasmo y, detrás de todo, un propósito de clara denuncia frente a los temas de modernidad y antiburguesía que hacen del hombre moderno un ser fragmentado, carente de valores y envuelto en un ambiente sórdido, trivial y vacío.

Duque inicia sus páginas con la figura de Teddy Cronwnchield, un joven llegado de Europa, descrito como el emblema del hombre moderno:

Practicó en Oxford la sodomía, usó cocaína, y su falta de conciencia le llevó a admirar a las mujeres. A los dieciocho años egresó de Oxford para ingresar al Trocadero. De allí pasó a todos los cabarets de Londres y los prostíbulos de París… Polo, Pitigrilli, Oxford, tennis, Austin Reed, cabarets, cocaína, pederastas, golf, galgo ruso, caballos, Curtiss, Napier; ¡Teddy Crownchield Soto Menor, hombre moderno! (las cursivas son mías) (Duque I, p.74)

Esta descripción que el narrador hace del protagonista nos permite entender a Teddy “como producto de una educación mundana […]; el protagonista es, en suma, la estereotipada caricatura de un dandy […] (en la que) ser peruano es un accidente de nacimiento […] El emblema de la juventud más adinerada de Lima es, en todo sentido práctico, un extranjero” (Peter Elmore, 1993, p. 84).

A lo largo del relato se evidencia el trance de Lima hacia la modernidad. Ello se aprecia en distintos capítulos de la novela. Por ejemplo, cuando Teddy le participa a su amigo Carlos Suárez Villa:

– Confusamente recuerdo carros de mulas, alumbrado de gas, calles empedradas. Esto ha progresado, ¿no es cierto, Carlos?

– Notablemente y el progreso nos sirve ahora para constatar que alguna vez fuimos bestias. ( Duque I, p. 78)

Así, “la modernización de Lima se inicia con la aplicación de la filosofía del progreso inseparable de la idea de adelanto científico y tecnológico del mundo industrial” (Vielakamen Castañeda, 1989, p.16); progreso que, además, genera la fragmentación del hombre. La vida sórdida que llevan los burgueses limeños no es más que el resultado de una postura alienante que los conduce a la deshumanización.

La referencia a lugares como el Jirón de la Unión, el Paseo Colón o la plaza San Martín, no es gratuita. Muestra el cambio de la ciudad, ya que a principios del siglo XX estos espacios eran el centro principal de reuniones de los más altos poderes socioeconómicos de Lima. Acerca de este asunto, Reyes Tarazona aclara que:

En la década del veinte, Lima había empezado su segundo intento de modernización, con la usual improvisación, en el contexto de una particular efervescencia en lo social, económico y cultural. En esta etapa, la capital había empezado a reestructurarse espacialmente, con el aún lento desplazamiento de las familias adineradas al Paseo Colón, en ese entonces la periferia de Lima.

Se escenifica así un ritmo de vida frívolo y vertiginoso, pero, al final, quedará demostrado que, a pesar del cosmopolitismo de las familias que detentan el poder, la subsistencia de los valores tradicionales traerán consecuencias ruinosas para la vida del protagonista. (s.f, p.128)

Es decir, la subsistencia de valores tradicionales en la clase burguesa puede interpretarse como el mundo de las apariencias, por el temor al escándalo como una característica propia de la burguesía limeña.

Quizá, tal como lo refiere Birger Angvik en su artículo “Del significante textual al referente “real”: La crítica en Lima frente a Duque de Diez Canseco”, el verdadero protagonista de Duque no sea ni Teddy, ni Beatriz, ni Carlos Suárez, ni Astorga, sino, la propia Lima” (1992, p. 344), que añora el pasado ante una inminente modernidad caótica.

*Este post es una colaboración de Martha Mercado, docente del Departamento de Humanidades de la Universidad Privada del Norte.

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1 respuesta

  1. José Antonio Tejada Sandoval dice:

    Interesante post. Pero sería recomendable que se incluyera la lista de referencias al final del texto…

    Saludos cordiales.

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