De la procrastinación digital y otros demonios

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Siempre escuchamos que la tecnología y toda la “ola digital” deben estar al servicio de la educación, brindando nuevos medios, estrategias y posibilidades, con los cuales los educadores y estudiantes puedan mejorar sus procesos de enseñanza – aprendizaje, promoviendo así conocimientos más accesibles y dinámicos. Sin embargo, ¿qué sucede cuando esta “avalancha” se vuelve un “enemigo visible”, capaz de frenar aspiraciones, responsabilidades y proyectos?

Inmersos en el ciberespacio podemos toparnos con entonos virtuales como Facebook o WhatsApp, que han mejorado nuestra conectividad o nos han facilitado nuestra labor académica. No obstante, las aplicaciones adictivas, si son utilizadas sin control y dosificación, pueden provocar la creación de malos hábitos. Por ejemplo, cuántas veces hemos jugado el popular Candy Crush y nos hemos quedado realmente hipnotizados por los caramelos, colores, sonidos y la satisfacción de pasar niveles que aparentemente no tienen fin, dejando de lado deberes y quehaceres que resultan ser prioritarios en nuestras vidas… Si hemos pasado por este escenario u otro enganche digital es muy probable que estemos cayendo en las garras de la procrastinación digital.

Para muchos especialistas en el campo de la psicología, la procrastinación es un déficit en el comportamiento humano en el cual se evade o aplaza responsabilidades prioritarias para dar paso a las distracciones que son irrelevantes y que entorpecen el logro de objetivos trazados. Según Angarita (2012): “La procrastinación lejos de ser un problema que solo se circunscribe al ámbito académico, muestra claras evidencias en ámbitos muy distintos como el laboral, en la atención de la familia, en el desarrollo profesional e incluso en el uso del tiempo libre” (p. 86). ¿Procrastinar o no procrastinar? , esta resulta ser la gran interrogante, ya que el estrés provocado por la presión laboral, los estudios y los problemas de la cotidianidad hace que busquemos “el gran escape”. Esta forma de huir de nuestra realidad consciente o inconsciente puede llevar a aislarnos de nuestros principales deberes y buscar una zona de confort momentánea. En un principio, podría resultar beneficioso porque los seres humanos calmaríamos ese “mar de presiones”, sin embargo, todos los excesos son malos y más aún si esos llamados “excesos virtuales” acaparan nuestra total atención hasta el hecho de fomentar en nosotros seres ensimismados frente al ordenador, smarthphones u otro aplicativo móvil.

Hay que mencionar que la procrastinación afecta todos los escenarios del día a día, creando desequilibrios en la forma en cómo percibimos nuestra realidad. Para Guzmán (2013), “cuando estás metido en el torbellino de la procrastinación toda tu vida se caracteriza por la inestabilidad emocional, tus intenciones no se corresponden con tus acciones, te invade la frustración y puedes perder la noción del tiempo” (p. 7). Lógicamente que el hecho de aplazar o evitar nuestras “actividades de crecimiento” pueden conllevar a sentimientos de culpa, estrés, frustración y otros estados que si no son revertidos conllevarían a serios transtornos emocionales. Los estudiantes son los más propensos a sufrir de procrastinación ya que su grado de madurez emocional recién se consolida, además los distractores tecnológicos hacen aún más difícil la tarea de contrarrestar dicha situación. Sin embargo, se plantean algunos “tips” para afrontar este transtorno como pensar en los efectos negativos de aplazar nuestras actividades, pensar en el éxito que significaría terminar las acciones a tiempo sin estrés de por medio o “autopremiarse” con un aliciente significativo cuando se dé por culminada la actividad. El sentimiento de éxito por superar la procrastinación puede generar seres más maduros y conscientes de luchar contra sus propias limitaciones, mejorando en este sentido la calidad de vida.

En tiempos en que videojuegos como el Pokémon Go captan la atención de millones de cibernautas, quienes ávidos de nuevas experiencias se sumergen en esta aplicación, resulta surrealista observar que premien al primer maestro pokémon peruano que ya atrapó a 145 de estas criaturas virtuales, o que el tema acapare los principales titulares de periódicos. Es evidente que estamos en el apogeo de esta llamada procrastinación digital, utilización desmedida de redes sociales, páginas web y otros entornos que nos alejan de nuestra realidad y de muchas situaciones relevantes. Cabe recalcar que el fin de este artículo no es “satanizar” el mundo cibernético en el que estamos todos coexistiendo, sino más bien reflexionar sobre cómo podemos entablar una convivencia armoniosa con la tecnología para no someternos a ella. Charlar con nuestros familiares, viajar, leer, terminar nuestros proyectos sería un buen inicio para mejorar nuestro estilo de vida.

En este mundo globalizado, donde distractores derivados del internet como los juegos y las aplicaciones hacen más fácil que la procrastinación se convierta en un transtorno psicológico imparable, mucho dependerá de la educación de la familia y la escuela para dosificarlos, siendo en la mayoría de los casos el principal motivo o excusa, pero no el único, para no cumplir nuestros proyectos. Pensar en que la procrastinación es la principal enemiga para tu éxito y que puede estar disfrazada en tareas menores o excusas significa escalar un peldaño más en tu desarrollo. La tarea es difícil pero no imposible. Ser consciente de todos los beneficios que implica alcanzar nuestras metas nos alejará cada día más de este mal que se propaga con mayor fuerza. ¡Menos pokemones, más acción!

*Este post es una colaboración de Lucila Milagros Rubio Campos, docente de la Universidad Privada del Norte.

Fuentes:

  • ANGARITA, L. (2012). Aproximación a un concepto actualizado de la procrastinación. En Revista iberoamericana de psicología: ciencia y tecnología. Colombia: Universidad Cooperativa de Colombia. Recuperado de: file:///C:/Users/pc001/Downloads/Dialnet-AproximacionAUnConceptoActualizadoDeLaProcrastinac-4905094.pdf
  • GUZMÁN, D. (2013). Procrastinación, una mirada clínica. Tesis de Magister en psicología clínica y de salud. Barcelona. Recuperado de: https://drive.google.com/file/d/0B_Rzkq9hb1dfWWxZTWowNmYwbnc/view?pref=2&pli=1
  • QUANT, D. y Sánchez, A. (2012). Procrastinación académica: concepto e implicaciones. En Revista Vanguardia psicológica. Colombia: Universidad Manuela Beltrán. Recuperado de: file:///C:/Users/pc001/Downloads/Dialnet-ProcrastinacionProcrastinacionAcademica-4815146.pdf
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1 respuesta

  1. Miguel dice:

    Muy buen articulo, me podrian pasar el documento de Angaita, me gustaria poder leerlo.

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