El buen humor, un asunto realmente serio

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La potencia intelectual de un hombre se mide por la dosis de humor que es capaz de utilizar, advertía el filósofo Friedrich Nietzche. Adquirir la costumbre de reírse de uno mismo toma algún tiempo, sobre todo cuando una persona proviene de un hogar donde esto no era frecuente, o no era simplemente. En el consultorio, por ejemplo, cuando un consultante (o paciente) empieza a tomarse los problemas con un poco más de calma, cuando se distancia de lo que le ocurre para mirarse en perspectiva y cuando ya es capaz de reírse de sus tropiezos, de sus debilidades, de sus defectos y sus neurosis, es señal de que el proceso psicoterapéutico va dando frutos.

Tener sentido del humor no es exactamente ser el chistosito o la payasita del grupo. A veces, ellos solo enmascaran algún dolor, alguna insatisfacción; así la falta de autenticidad se disfraza con una mueca o un chiste. El sentido del humor es una actitud ante la existencia, la propia y la ajena. Ante la vida misma.

La psicóloga Marta Guberman nos recuerda el poder descongestionador y purificador de la risa: “la risa tiene un efecto catártico, y percibir lo ridículo de una situación da al hombre el distanciamiento suficiente para captarlo. El humor puede capacitar al hombre para relativizar críticamente todo tipo de experiencia o situación”. Esta capacidad de reírse de uno mismo y de la vida hace que el dolor no se presente tan agudo. Como bien diría Víctor Hugo, la risa es el sol que ahuyenta el invierno del rostro humano.

Todas las corrientes psicológicas actuales reconocen el valor del humor en la salud mental de las personas. El buen ánimo y el sentido del humor están ligados directamente a estados mentales como la motivación, la alegría, el rendimiento y el acercamiento social, y si lo vemos desde una perspectiva neurofisiológica, el cuerpo produce grandes cantidades de sustancias como la endorfina, la vasopresina y la oxitocina cuando se ríe. Todas ellas están involucradas en el alivio del dolor, el aumento de la sensación del placer, además de promover la atracción, la cercanía y estimular el contacto físico.

La risa es un ejercicio valioso para la salud, nos informaba Aristóteles ya hace siglos, sin neurociencias en ese entonces. Así, el sentido del humor es un tema importante en Psicología, y por lo visto un asunto de la mayor seriedad.

*Este post es una colaboración de Manuel Arboccó de los Heros, docente de la Universidad Privada del Norte.

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