Educación emocional

Basta ver parte de la sociedad para darnos cuenta que no venimos funcionando bien. El ex presidente de Uruguay José Mujica decía: “no le pidamos a los maestros que arreglen los agujeros que hay en el hogar”. Nunca más acertado que hoy. Muchos padres descuidan la educación emocional de sus hijos y esperan que sea la escuela la que se encargue de desarrollarla. Algunas escuelas intentan hacerlo pero de pronto muchas lo hacen mal por falta de apoyo, de tiempo o por no saber cómo hacerlo. La salud mental no es una prioridad en las escuelas, lamentablemente.

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Expertos en temas psicoeducativos nos advierten que existen grandes errores en la educación que a pesar del paso de los años siguen presentándose. Veamos:

1. Se ve al alumno en su dimensión intelectual solamente. Sabemos hoy que la razón no sirve sin lo emocional y lo ético.

2. El cerebro es sofisticado y plástico y aprende de distintas formas, aunque muchas veces insistimos en enseñar solo de una de ellas.

3. Los maestros lidian con la diversidad cultural en el aula y las emociones de sus estudiantes todo el tiempo, pero no sabemos qué hacer con ellas.

4. Se practica una absurda jerarquización de las asignaturas, donde se supone (erróneamente) que el álgebra es más importante que el arte o que el curso de lenguaje merece más valor que las manualidades o la filosofía.

¿Cómo dar entonces una educación que no solo priorice las notas en los cursos sino que logre promociones de muchachos comprometidos con la vida, que respeten al prójimo y que sean a la vez productivos y tengan éxito? Muchos padres buscan que sus hijos sean competitivos y que “ganen” en todo, sin haberles enseñado a que no solo se miren “el propio ombligo” sino que entiendan que viven en sociedad, con otros como él y dentro de un ecosistema que hay que respetar. Nos hemos demorado en entenderlo y prueba de eso es el nivel de contaminación del planeta.

De pronto ser un hombre justo, comprensivo y empático llega a ser visto por estos padres como algo asociado a la “debilidad” y “escasez de posibilidades” en esta sociedad arribista, mercantilista y apurada. Nada más lejos de la verdad. Que un joven pueda mantener relaciones cálidas, responsabilizarse de sus decisiones y acciones, ser empático y disfrutar la vida es el máximo logro al que puede aspirar una familia y por qué no, una escuela. Pero esto lleva a que los políticos del sector así como los empresarios dueños de instituciones educativas den un giro copernicano en su visión de lo que la escuela debe ofrecer.

Una buena autoestima, el desarrollo de la autonomía y de la iniciativa responsable, aprender a conocer y gestionar nuestras emociones, habilidades interpersonales como saber escuchar, saber comunicar y saber cooperar, así como habilidades para la vida (pensamiento positivo, solución de problemas, capacidad de trabajo) son logros importantísimos, quizá por encima de solo saber resolver problemas de exámenes de ingreso universitarios.

* Este post es una colaboración de Manuel Arboccó de los Heros, docente de la Universidad Privada del Norte.

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2 Respuestas

  1. José Luis lorenzo Alvarado campos dice:

    La educación integral puede desarrollarse en las escuelas y en las universidades con una metodología de enseñanza basada en el desarrollo competencial de los estudiantes, pocas instituciones a nivel mundial conocen técnicas para medir las competencias de sus estudiantes, pero una de ellas es IPMA. Un modelo de certificación en base a 46 competencias que permite desarrollar y medir las competencias , no solo en instituciones educativas sino también a empresas y profesionales.

  2. José Luis lorenzo Alvarado campos dice:

    La educación integral puede desarrollarse en las escuelas y en las universidades con una metodología de enseñanza basada en el desarrollo competencial de los estudiantes, pocas instituciones a nivel mundial conocen técnicas para medir las competencias de sus estudiantes, pero una de ellas es IPMA. Un modelo de certificación en base a competencias que permite desarrollar y medir las competencias , no solo en instituciones educativas sino también a empresas y profesionales.

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