La barbarie del abuso

Un hecho que ha acaparado titulares fue la brutal agresión contra un niño en el distrito limeño de San Isidro, el cual fue grabado por la ciudadana Romy Schroth. En las imágenes se veía cómo Luis Tasaico Donoso perpetraba una paliza a su hijastro de 5 años, todo ello con el aval de la madre del niño. No ha pasado un mes de tan lamentable hecho, cuando la prensa da cuenta de que en Trujillo un padrastro asesinó a su hijastra de apenas un año y dos meses. Esta vez, también, bajo la pasiva anuencia de la madre (La Industria 18/02/2015 p. A5).

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Estos no son casos aislados sino todo lo contrario. Tampoco ocurren porque es “cosa de padrastros y madrastras”. La gravedad de estos hechos desnuda la miseria humana: se trata de acciones violentas ejercidas ante víctimas incapaces de defenderse. Las cifras confirman lamentablemente esta tendencia perversa del adulto. Según María Teresa Mosquera, gerente de programas de la organización internacional Save the Children, el Perú es el país con más casos de maltrato infantil en toda Latinoamérica (Correo, 07/11/2014). El año pasado, 15 579 menores de edad, afectados por violencia familiar y sexual, acudieron al Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables (MIMP) en  busca  de  refugio (Publimetro.pe 28/01/2015). En el ámbito de La Libertad se registraron 148 casos de maltrato infantil durante el 2014, de los cuales 134 fueron ejercidos por los progenitores (La Industria, 18/02/2015 p. A5).

Ya en el 2013, la ONG Plan Internacional daba cuenta que más de 200 millones de niños y, sobre todo niñas, habían sido víctimas de violencia sexual en el mundo, mientras que de 500 a 1500 millones de niños(as) experimentan algún tipo de violencia cada año. Lo más penoso de este asunto es que esta violencia ocurre en lugares donde debiera ser infrecuente: el hogar y la escuela.

Son estos datos los que cuestionan el sentido común que acepta a ciegas a la familia pasteurizada, idealizada, como si estas fuesen constituidas por inercia. ¿Es actualmente la familia un espacio de expansión o contracción de valores? ¿Hasta qué punto las personas deben escudarse bajo el mito excluyente de la realización humana vía el matrimonio y la paternidad (o la maternidad)?

Si una civilización ha de medirse sobre todo por el trato a sus seres inferiores, la nuestra sería una barbarie; la barbarie del abuso.

*Este post es una colaboración de José Pérez Jiménez docente del Departamento de Humanidades de la Universidad Privada del Norte.

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