Utilización de la autonomía privada frente a la crisis contractual generada por la pandemia

Autonomía privada. Un sustento de porqué, en la actual pandemia, debería darse libertad a las partes contratantes de “renegociar” su contrato en ejercicio de los supuestos de auto regulación y libertad de configuración.

autonomía privada

En cumplimiento de las prestaciones pactadas, tenemos dentro de la libertad de configuración la alternativa de modificar lo estipulado en un contrato. (Imagen: parthenon.pe)

En los años que llevamos leyendo sobre dogma jurídico en general, nos agrada tener presente una frase escuchada en las clases del recordado maestro René Ortiz Caballero: “estamos de acuerdo en no estar de acuerdo”. Y es que es un común denominador de los especialistas en derecho el disertar sobre cada institución o categoría que aparezca en el “universo jurídico”.

“Sentado ese precedente”, dirigimos nuestra atención a un tema actual, real y relevante al derecho, en nuestro caso particular enfocado en el derecho privado. Nos aproximaremos así a la esfera de autodeterminación de los sujetos en el Perú.

Dadas las circunstancias pandémicas, hemos creído conveniente señalar algunas acotaciones puntuales respecto a lo que denominaremos “crisis contractual” no solo en el Perú, sino en el mundo entero. La “crisis contractual” refiere principalmente a los altos porcentajes de incumplimiento contractual que se dio, da y dará a raíz de los distintos escenarios económicos y sociales que estamos viviendo.

En el presente trabajo se proponen dos ejemplos contextualizados en derecho peruano, frente a los cuales intentaremos escenificar una solución, con un instrumento en común: el uso de la autonomía privada.

En el ejemplo 1, A pacta con B el arrendamiento de un bien inmueble por el plazo de un año, sin incluir cargas o cláusulas resolutorias expresas en el instrumento de fecha cierta que contiene al negocio jurídico. En el ejemplo 2, C celebra con D un negocio jurídico de mutuo dinerario, por el plazo de 2 años, pactando un interés compensatorio especifico, sin incluir cláusula resolutoria expresa en su contrato.

¿Cómo nos ayudará el uso de la autonomía privada en estos casos? Es generalizado el conocimiento de la naturaleza jurídica de dicha autonomía como fuente auto reguladora de intereses de los privados en el Perú. Para los casos propuestos debemos tomar en cuenta el enfoque de la libertad de configuración que brinda esta institución. Distinguimos, pues, ambos momentos en los ejemplos propuestos:

Fuente de auto regulación

Libertad de configuración

Celebración de los negocios jurídicos luego de la negociación correspondiente (al tratarse ambos de negocios jurídicos tradicionales). Al encontrarnos en pleno cumplimiento de las prestaciones pactadas -eficacia del negocio jurídico- dentro de la libertad de configuración tenemos la alternativa de modificar lo pactado.

«Debe darse libertad a las partes contratantes de “renegociar” su contrato, tal como se está dando en la vida real, en ejercicio de los supuestos de auto regulación y libertad de configuración»

Tenemos conocimiento que, dada la coyuntura política que atravesamos en el Perú, tanto ejecutivo como legislativo están interviniendo en la promulgación de normas relacionadas al tratamiento de los particulares frente a posibles incumplimientos contractuales de distinta naturaleza, no limitándose a los ejemplos propuestos.

Nuestra postura es que debería darse libertad a las partes contratantes de “renegociar” su contrato, tal como se está dando en la vida real, en ejercicio de los mencionados supuestos de auto regulación y libertad de configuración, mas aun cuando en la ciudad de Cajamarca existen numerosos casos en donde las partes han flexibilizado sus pactos originarios con el fin de que el contrato “sobreviva”. Ello en razón de que son las partes quienes tienen mejor conocimiento de las particularidades y la realidad económica en que se celebró el contrato.

Para terminar estas brevísimas reflexiones, nos gustaría indicar que según miembros del European Law Institute, en países como Francia y Bélgica se está positivizando la “obligación de renegociación”. En este sentido, corresponde al estudiante de derecho y al operador jurídico en general escoger la posición de “renegociación” a que se adscribirá, ya sea a que se trate de un remedio contractual, un método auto compositivo de resolución de conflictos (Campos 2020) o la aplicación de la buena fe objetiva en el iter contractual (Pedroso 2020).

Este post es una colaboración de Lucía Alejandra Vargas Fernández, docente de la Facultad de Derecho de la Universidad Privada del Norte.

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