Una escuela jurídica peruana para no depender de teorías extranjeras

El autor del presente artículo sostiene que el Perú cuenta con bases teóricas suficientes para el surgimiento de una escuela jurídica propia. 

Una escuela jurídica peruana para no depender de teorías extranjeras

La evolución del pensamiento humano ha sido, sin lugar a duda, uno de los factores decisivos en los procesos de transformación desde que el hombre es capaz de hacer uso de su racionalidad como animal político (concepción Aristotélica).

La historia nos demuestra que en determinadas épocas ese pensamiento propio del hombre solía agruparse en escuelas propias de cada ciencia. Un claro ejemplo pueden ser las escuelas económicas: Mercantilismo, Fisiocrática, Clásica. O las escuelas psicológicas: Estructuralismo, Funcionalismo, Behaviorismo, etc.

El derecho no ha encontrado excepción para la construcción de sus propias escuelas jurídicas, dado que resulta claro que tanto el pensamiento como la enseñanza del derecho en una época respondían a un conjunto de dogmas o doctrinas que evolucionarían con el paso del tiempo. Es el caso de los aspectos políticos criminales que se tomaban en consideración para la fundación de las escuelas jurídico alemanas como la causalista, finalista y hoy en día funcionalista.

Dichas escuelas sabían que la enseñanza del derecho (Gonzales: 2008) provee herramientas para atribuir sentido a sus estructuras, instrumentos teóricos para justificar sus procesos institucionales, metodologías y estrategias para viabilizar los conflictos privados o públicos.[1] Es por eso que varios estudiosos del derecho deciden congregarse entre ellos para realizar aportes teóricos que respondan a las inquietudes del momento, tal como hizo el estadounidense Ronald Dworkin contestando minuciosamente la obra El Concepto del Derecho, del inglés H.L.A. Hart. No obstante, tenemos una cuestión pendiente: ¿ha existido una escuela jurídica en el Perú?

La respuesta es un rotundo no. En el Perú desdichadamente no ha existido una escuela nuestra que haya podido sistematizar teorías jurídicas propias. Lo que hemos tenido es el mal traslado de teorías extranjeras provenientes de escuelas jurídicas que son aplicadas desproporcionadamente sin tener en cuenta la diferencia entre los contextos socio culturales (realidad nacional) de cada país.

Sin embargo, no todo está perdido aún, puesto que existen las bases teóricas suficientes para el surgimiento de una escuela jurídica netamente peruana. La respuesta nos la da el profesor Carlos Agurto Gonzales citando unas palabras de José Carlos Mariátegui: salvo un hombre de derecho, que alejándose del “calco y copia” sino mediante una “construcción heroica” ha tratado de dar propuestas genuinas, me refiero a mi apreciado maestro Carlos Fernández Sessarego; aportó una teoría propia: la tridimensionalidad del Derecho y construyó todo un sistema filosófico – jurídico: el personalismo jurídico en América latina.[2]

Lo confesado por el profesor Agurto es una buena noticia que da esperanzas a quienes sientan una preocupación por la autonomía del Perú respecto a las doctrinas extranjeras aplicadas en nuestro territorio. Teniendo muy en claro que con las bases que han sido sentadas se podrá lograr idear una mejor formación en las destrezas jurídicas (personalmente la más importante es el razonamiento jurídico) en las futuras generaciones de juristas en el país.

Cuando dicha generación sea formada, con toda seguridad podremos afirmar que se ha cumplido el dulce sueño de haber vencido a los legalistas tradicionales, que lo único que hicieron fue encubrir la realidad socioeconómica en la que realmente debía enfocarse el Derecho.

*Este post es una colaboración de Francisco Manuel Salas Contreras, estudiante de la carrera de Derecho de la Universidad Privada del Norte.

Conoce más sobre este y otros temas de Derecho ingresando a nuestra plataforma de blogs.

Referencias bibliográficas:

  • C (26 de Marzo del 2019) Entrevista personal con el autor. Trujillo.
  • G (2008). La enseñanza del Derecho o los molinos de viento – cambios, resistencia y continuidades. Lima: Palestra.

[1] Gonzales. G (2008). La enseñanza del Derecho o los molinos de viento – cambios, resistencia y continuidades. Lima: Palestra. La enseñanza del Derecho – en líneas generales – busca proveer herramientas, afinar destrezas y propiciar competencias, identificadas por una perspectiva comprehensiva y un discurso útil para justificar el quehacer de los abogados, el cual es fácilmente reconocible como instrumento básico para la constitución de intereses y posiciones de poder “legítimos” en la sociedad.

[2] Agurto. C (26 de Marzo del 2019) Entrevista personal con el autor. Trujillo. Es hora de crear un equipo de juristas que vean su realidad pudiendo utilizar los instrumentos metodológicos de la cultura europea o de Estados Unidos, pero sin hacer calco y copia

 

 

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas (8 valoraciones, promedio: 3,00 de 3)
Cargando...

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *