La historia del niño que le decían «negro» y que decidió llamarse Javier Alexander

A continuación una historia conmovedora que nos reafirma en nuestro compromiso como abogados, historias reales que nuestros estudiantes de derecho en UPN tienen oportunidad de vivir y sentir.

En UPN soñamos con un mundo mejor por que el mundo que queremos sí existe. Por eso preparamos a nuestros estudiantes a comenzar y ser los factores del cambio.

Que mejor muestra de ello que el cambio trascendental que ha tenido la vida de este niño de 5 años quien, gracias al programa «Mi Nombre Mi Existencia» que desarrollan nuestros consultorios jurídicos gratuitos, ha podido acceder plenamente a uno de los derechos más básicos del ser humano, el derecho a tener un nombre.

Historias como esta, son las que nos llenan de orgullo de ser parte de la comunidad UPN. Autoridades, docentes, trabajadores y estudiantes, todos juntos como equipo, porque soñamos con un mundo mejor.

La autora de esta crónica es nuestra docente y directora del consultorio jurídico de la Facultad de Derecho en Trujillo, la abogada Lucy Díaz Plasencia. En la foto inferior, Javier Alexander con su mamá y una de nuestras estudiantes.

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“QUIERO LLAMARME…”
Autor: Lucy Díaz Plasencia

Era viernes 7 de noviembre, aproximadamente a las 09:00 de la mañana, habíamos iniciado la campaña “Mi Nombre MI Existencia”. El sol estaba empezando a brillar intensamente. Instalados en la Loza Deportiva del Paradero 14 de Alto Salaverry, todos los estudiantes del Curso de Derecho de Personas, por los alrededores captando sus casos. Los practicantes del consultorio, brindando información sobre demandas de alimentos, rectificación de partida,etc.

También estábamos compartiendo el espacio, con dos abogadas de RENIEC, quienes tramitaban los DNIs, por primera vez, así como renovaciones por caducidad. Al otro costado estaba la ONG World Vision, anfitriona de la Campaña, registrando a los menores beneficiados con su institución.

Al poco tiempo de haber iniciado la atención, se acercó una señora con las mejías quemadas por el sol, muy apresurada, con un niño pequeño acomodado en su espalda y preocupada nos preguntó “hasta qué hora van a estar…?”. AL indicarle que estaríamos hasta la 1pm, nos dijo “ya vuelvo… voy a terminar de hacer el almuerzo…”

Transcurrida la mañana, con el sol cada vez más intenso, absolviendo consultas tanto de los pobladores como de los estudiantes, se acercó nuevamente la señora, trayendo, además, de la mano a un pequeño niño, con las mejías igualmente bronceadas, con ojos deseosos de saber qué estaba pasando y porqué su madre lo conducía con tanta prisa. Ella nos contó que su hijo tenía 5 años, que no tenía partida de nacimiento, que había nacido en casa y que su padre trabaja “en la chacra”. Inmediatamente Lizet, Jimena y Olenka, practicantes del Consultorio procedieron a atenderla (los estudiantes del Curso de Personas estaban todos ocupados atendiendo y tramitando sus casos de inscripciones o para el CONADIS). Al pedirle nos comente si estaba estudiando para poder pedir la constancia de estudios y así contar con algún documento que nos sirva para el trámite; nos dijo que no estudiaba pues en el jardín no lo recibieron por no tener partida de nacimiento, justamente. Es así que le pedimos traer dos personas para que sean testigos.

Luego de un momento, regresó la señora Marlene con dos vecinos con DNI a la mano, entonces ya estábamos listos para realizar el trámite. AL solicitarle el nombre del niño, nos dijo: “no tiene nombre… siempre lo llamamos “Negro”, pero quiero que se llame “Werner”. Sorprendidos les preguntamos si estaba segura de ese nombre. En el acto, regresamos a mirar a el pequeño, quien estaba distraído jugando con la hijita de la vecina y le llamamos: “Negro”, ven, dime cómo quieres llamarte? .., el pequeño contestó: “JAVIER” . Dime te gusta el nombre Javier?. Inmediatamente respondió: Si´. Para tu segundo nombre, cuál escogerías: Con el mismo entusiasmo y sonriendo contestó: “ALEXANDER”. Todas nos sorprendimos y compartimos con carcajadas, la alegría de este pequeño niño de haber hallado su nombre… su identidad… de haberse encontrado y conocido como persona.

Finalmente, los conducimos a la Municipalidad del Distrito de Salaverry, encontrándonos con servidores muy amables, que inmediatamente lo registraron y le entregaron a su madre el Acta de Nacimiento para que pueda regresar a la Loza deportiva y tramitar su DNI con las funcionarias de RENIEC; mientras que los niños seguían jugando y cantando… “yo no me llamo Javier… yo no me llamo Javier”…

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4 Respuestas

  1. Cleber dice:

    Una linda Historia y a la vez una motivación para seguir trabajando por nuestros niños y niñas y felicitaciones y ese corazón tan grande que dios les dio y espero haya mas historias de «Negro», bendiciones desde Ayacucho

  2. César Alex Cueva Hoyos dice:

    Que increible saber doctores que se sigue realizando esta campaña de responsabilidad social «Mi nombre, mi existencia», recuerdo con mucho entusiasmo esos tiempos cuando cursaba el 3er ciclo Derecho de Personas, siendo la docente Dra Meiling Kcomt y enrumbamos también al alto salaverry en reiteradas oportunidades, me lleno demasiado, incluso sigo comentando a mis amistades lo increible que fue realizar esa tremenda oportunidad de poder colaborar para que los niños tengan existencia jurídica. Me es muy grato saber y recordar que incluso tuve la oportunidad de realizar una exposición a autoridades con fotos y de los 3 casos que justamente colabore, siendo uno de ellos el que me conmovió y por la edad de la niña (10 años) que luche con los requisitos para llegar a sentir satisfacción de la labor de que nos propusimos. Saludos Atte César Cueva

  3. ANA G dice:

    Buenas tardes
    Me da mucho gusto que este caso se dé solución inmediata, si eso se fuera a juzgado …. los jueces se complican tanto, que salen como parte contraria oponiendose a todo….
    Aqui el ganador es el pequeño y la familia. que bueno felicidades.

  4. Renzo dice:

    Buena historia, saludos desde Derecho UPN Los Olivos.

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