Netflix tiembla en el poderoso mundo del streaming

El streaming arrasa con todo. Crece de manera vertiginosa, trastoca modos de consumos y exige adecuación para cobro de impuestos.

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El director ejecutivo y cofundador de Netflix, Reed Hastings, ha dicho que «es nuestro momento de brillar” precisamente cuando los indicadores señalan que la empresa está en la peor etapa de su existencia.

Desde hace unos días se registra una caída aparatosa en la bolsa por la pérdida de suscriptores debido a diversos factores, entre ellos, un plan piloto aplicado en el Perú, Chile y Costa Rica que implica cobrar un importe adicional a aquellos usuarios que compartan las credenciales de su cuenta con personas que vivan en distintos domicilios.

Hay otros factores también. La guerra cuenta, pero cuenta también la aparición de competencia con ideas nuevas y propuestas innovadoras. Todo esto hace temblar a la poderosa empresa; pero parece que están seguros de superar el problema a decir de las declaraciones de Reed Hastings.

Este hecho nos hace reflexionar sobre el crecimiento del streaming. Esta tecnología te acerca apenas con un clic a las películas, series, canciones, audios en ese océano comunicacional que es internet. Consumir imágenes y audios no es lo mismo que hace unos pocos años, pues todo ha cambiado.

La caída de Netflix parece ser apenas un accidente en el avance de este formato que crece a pasos agigantados; tanto que los países como el nuestro no tienen las reglas claras para cobrar impuestos a los productos digitales. Este avance trastoca los modos de consumos y exige adecuación rápida a los cambios.

No hay forma de detener el desarrollo de la tecnología. En 1998, Netflix, por ejemplo, alquilaba DVD y ahora, a pesar de su crisis de crecimiento, hace temblar el mercado de la televisión y el cine.

Desde 2006, la compañía sueca Spotify cosecha seguidores-clientes en todo el mundo y ha dejado atrás la forma tradicional de escuchar música. Los chicos de hoy no creerían si sus padres les contaran que, para escuchar las canciones de moda, tenían que comprar casetes que si se malograban tenían que arreglarlos con un lapicero.

Este avance vertiginoso del streaming es imparable y Netflix seguramente se recuperará en los próximos meses. Hulu le pisa los pasos y seguramente pronto tendrá más fuerza en América Latina. Disney+ no se queda atrás. Crece cada día empujado por Marvel y Star Wars. También está HBO Max, el rey del anime Crunchyroll, la estrella de Amazon Prime Video, la documentalista Discovery+, el jugador Twitch y muchos más.

Aquí hay mucho movimiento de dinero. Los países van adecuando sus normas para cobrar los impuestos justos. En octubre de 2021, el exjefe de la Sunat, Luis Alberto Arias, explicó a RPP que el país necesita contar con un mecanismo claro para cobrar impuestos a las transacciones comerciales de productos digitales. Esto avanza más lento que el desarrollo del streaming.

La facilidad de acceso a los productos deslumbra a muchos que descuidan la interpretación de contenidos. La tecnología streaming será obsoleta en poco tiempo. Lo que no debe quedar en el pasado es que lo más importante es entender lo que consumimos en audio e imagen.

*Este post es una colaboración de Paco Moreno, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

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