Informaciones falsas: una mala práctica que agrava la situación sanitaria

Fenómeno creciente en Internet, las llamadas “fake news” -más propiamente informaciones falsas- distorsionan a la opinión pública y empujan a los ciudadanos a tomar malas decisiones. 

informaciones falsas

La difusión de información falsa puede inducir a tomar malas decisiones con consecuencias negativas. (Foto: gestion.pe)

El 20 de julio del año pasado, la Dirección General de Medicamentos, Insumos y Drogas (Digemid) del Ministerio de Salud advirtió que la promoción y comercialización del dióxido de cloro o clorito de sodio son ilegales y que consumirlo puede causar daños graves a la salud porque se trata de un poderoso agente blanqueador y no un medicamento. Sin embargo, hay quienes lo recetan y también quienes lo consumen. ¿Por qué ocurre esto?

Lo que sucede es que proliferan, principalmente en Internet, informaciones falsas que dan cuenta de que el dióxido de cloro es un medicamento que puede curar milagrosamente resfriados, gripe, acné, autismo, cáncer, hepatitis, coronavirus y hasta VIH/SIDA.

La difusión de estas informaciones falsas por cualquier medio, no necesariamente periodístico, puede inducir a tomar malas decisiones con consecuencias fatales. Un hombre de 38 años, que consumió aquella sustancia, falleció en Ayacucho en septiembre último por una hemorragia digestiva alta, y esto es solo una muestra en el Perú.

Noticia: ante todo un hecho verdadero

Una digresión: Consideramos que deben llamarse “informaciones falsas” y no “noticias falsas” ni “fake news”. Las noticias no pueden ser falsas porque el concepto “noticia” tiene la verdad en su naturaleza pues consiste en dar cuenta de un hecho real. En todo caso, estamos hablando de informaciones falsas disfrazadas de noticias. También hay que prestar atención al término “posverdad”. La periodista e investigadora Jaqueline Fowks, en su libro Mecanismos de la posverdad del 2017, revela el modus operandi y las motivaciones de los usuarios y promotores de la posverdad, sus intereses, objetivos y sus posiciones de poder. ¿Qué es posverdad? Es la distorsión deliberada de una realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales. Los demagogos son maestros de la posverdad, dice el diccionario.

Volvamos: La difusión de informaciones falsas es un fenómeno nuevo en el periodismo. Es una vieja práctica del mal periodismo, desde que empezó a forjarse el periodismo. Ocurre que, en estos tiempos, por el vertiginoso desarrollo de la tecnología, es más notoria la proliferación de estas informaciones llamativas y falaces que se extienden de manera rápida mediante las redes sociales, plataformas digitales y otros soportes creados en Internet.

 

Hace 8 años, Javier Darío Restrepo, en el taller de periodismo “Ética en la red: reglas para un periodismo útil y sensato”, glosó una encuesta que Telefónica y el Financial Times realizaron en 27 países para averiguar la relación de los jóvenes con la tecnología digital.

Dijo Restrepo: “Encontraron a un 87% con cuenta de Facebook, 1 de cada 10 la mantiene activa, el 60% revisa de modo compulsivo su celular; una tercera parte de los encuestados usa el smartphone en el baño y tres cuartas partes de ellos se lo llevan a la cama. El 46% admite que lo tiene a la vista cuando cena en casa o con amigos, y las dos quintas partes confiesan que sienten que algo les falta cuando no pueden revisar su celular”.

Este contexto facilita la proliferación de informaciones falsas sobre todos los temas posibles y es sumamente grave cuando esta información aborda a la salud en un contexto de pandemia y de gravísima crisis sanitaria que padece nuestro país.

La importancia de una audiencia siempre alerta

La reacción a esta avalancha la realiza una audiencia seria, crítica, que denuncia las informaciones falsas y ayuda a la loable labor de los periodistas en sacar adelante campañas contra esta plaga que perjudica al periodismo y distorsiona a la opinión pública, pero esta labor aún no es suficiente.

Los que producen este tipo de informaciones no son periodistas profesionales. Son ciudadanos carentes de ética que disfrazan informaciones erróneas de noticias y las difunden muchas veces con perversas intenciones. Una audiencia distraída, acrítica, es el público objetivo de estas informaciones.

Restrepo explica que la naturaleza de la ética periodística está centrada principalmente en los valores del compromiso con la verdad, de la independencia y de la responsabilidad social.  Los periodistas en serio y los ciudadanos advertidos y atentos son los llamados a combatir este grave mal social. Una de las formas es reaccionar cuando se identifica una información falsa y denunciar de manera inmediata mediante los medios al alcance. Los periodistas y la opinión pública son los únicos que pueden frenar el avance de las informaciones falsas.

*Este post es una colaboración de Paco Moreno, docente de la Facultad de Comunicaciones de la Universidad Privada del Norte.

Conoce más sobre periodismo, informaciones falsas y otros temas de comunicación ingresando a nuestra plataforma de blogs.

1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas (No hay valoraciones aún)
Cargando...

También te podría gustar...

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *